POSTIGO ISLEÑO

Universidad y mecenazgo

Una organización que surgió para trabajar por la creación de una universidad y que hoy continúa su labor al servicio de ella: la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas

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LA cultura del mecenazgo tiene en la actualidad en Gran Canaria un arraigo más que meritorio y que dice mucho de cómo sus empresas y particulares entienden esa imprescindible cooperación para que el progreso sea posible, sobre todo ese que proviene de la innovación, de la investigación constante y plenamente actualizada. En la Gran Canaria de hoy, mucha de esta proclividad al mecenazgo que busca sumarse al avance en todos los campos de la investigación y la ciencia tiene su origen y justificación en la creación y el desarrollo sólido de una organización que surgió para trabajar por la creación de una Universidad y que hoy continúa su labor al servicio de ella: la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas. Una institución que el pasado jueves 18 de noviembre celebró su 28º aniversario, así como la 27ª edición de su tradicional acto de entrega de Becas y Ayudas a la innovación, dentro de su programa «Innova Canarias 2020», todo ello con un importante respaldo empresarial, institucional y privado que hace de esta Fundación una de las Instituciones más sólidas y señeras de la isla de cara a su futuro.

D Pero esta inclinación al mecenazgo, en especial al patrocinio de una actividad educativa y científica considerada imprescindible para el progreso interno y externo de los insulares, no es nuevo en Gran Canaria donde hace ya varios siglos que apareció este fenómeno de compromiso social. La historia de la educación, en especial la de sus recursos, es la historia de un camino difícil, desalentador, lleno de trabas y desilusiones, pero también una historia de esfuerzos titánicos, de una voluntad inquebrantable por la superación de cualquier obstáculo, una historia de iniciativas fecundas, de empeños eficaces. Hay que resaltar que ya en una fecha tan temprana como la de septiembre de 1735 el Obispo de Canarias Pedro Manuel Dávila y Cárdenas propone, junto con la creación de un Seminario Conciliar, la fundación de una Universidad en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria dado, como señala en los mismos documentos sinodales, «trae a las islas grandes utilidades, porque siendo sus naturales de claro ingenio, se cultivarán con tener dentro de casa los estudios», y se compromete a que la mitra isleña asuma los 465 ducados del presupuesto entonces establecido a este fin. La creación, hacia 1696, del primer centro de estudios medios de la isla, el Colegio de la Inmaculada puesto bajo la tutela de los Jesuitas, también fue posible gracias al empeño y mecenazgo del canónigo Andrés Romero Suárez, como también lo fue el sostenimientos de escuelas públicas a través de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, e incluso, ya en 1844, la misma creación del inolvidable Colegio de San Agustín, también debió mucho al patrocinio y los apoyos particulares de una sociedad ya entonces convencida que sin su capacidad de mecenazgo poco se podría hacer por el progreso de una isla, que se acostumbró también a levantar monumentos y construir edificios públicos notables, como el busto de Cristóbal Colón o el Palacio Militar, gracias a las suscripciones populares y a los

donativos generosos de importantes mecenas, que tampoco dudaron, en muy diversas épocas y condiciones, en apoyar los viajes de estudios de artistas e intelectuales isleños que, gracias a ello, iniciaron brillantes carreras.

El espíritu impulsor de creación de la Fundación Universitaria de Las Palmas en 1983, bajo la presidencia de Juan Díaz Rodríguez y acompañado de personalidades como Lizardo Martell, partiendo de una visión actual y con la mirada puesta en el futuro no deja, sin embargo, de estar empapada de ese sentimiento de mecenazgo que en buena medida animó y caracterizó a la sociedad insular en muchos momentos fundamentales de su historia. Así, nada mas comenzar su trayectoria la FULP, junto a su objetivo básico de la consecución de una Universidad, logró aunar sus propósitos de conceder becas y ayudas económicas a postgraduados y profesores con el fin de promover la investigación científica, humanista y técnica, con los de identificar con estas inquietudes a toda la sociedad canaria, instituciones culturales y mundo empresarial, pues sin ello nada de esto tendría sentido, ni podría contribuir eficazmente al porvenir de las islas. Su preocupación por estas iniciativas y la carencias isleñas lo recogió el propio Díaz Rodríguez en un artículo publicado en el ABC del 29 de octubre de 1985 bajo el título de «Las Palmas contra el paro, la sed y la incultura». ABC, el 10 de octubre de 1991, también daría cuenta del reconocimiento que esta joven universidad haría al primer presidente de la FULP, al nombrarlo Doctor Honoris Causa, junto al tenor Alfredo Kraus, «por su labor a favor de la universidad».

Ahora, la Fundación Canaria Universitaria de Las Palmas, bajo la presidencia de su activo y eficaz titular actual Manuel Campos Gómez, en el marco de su tradicional y brillante ceremonia anual, que este año se abrió con una importantísima conferencia del director de Plocan (Plataforma Oceánica de Canarias), Octavio Llinás González, acerca de las posibilidades del océano como fuente energética para el futuro, que ya se investigan hoy en Canarias, ha hecho entrega, de manos de cada una de las empresas y personas patrocinadoras —resaltando con ello ese compromiso de identificación de universidad-investigación y sociedad canaria que se trazó desde el primer instante—, de una nueva y amplia remesa de credenciales a los beneficiarios del Programa Innova Canarias 2020, continuador de todas aquellas ayudas que la FULP ha venido ofreciendo a lo largo de estas tres últimas décadas, como cuando el 16 de mayo de 1989 ABC informaba que por «acuerdo del Consejo de Patronato de la Fundación Universitaria de Las Palmas se ha convocado un concurso para la concesión de becas de investigación y especialización». Sin duda, el jueves pasado pudimos todos percibir que se trata de una de las más importantes puertas que la isla tiene abierta a su futuro.