ABCLas colas y las listas de espera son el principal problema de la sanidad canaria - ABCLas colas y las listas de espera son el principal problema de la sanidad canaria

Un proyecto piloto recorta en un 57 por ciento las listas de espera de neurología

El programa de telemedicina del hospital tinerfeño de La Candelaria optimiza la gestión a través de la coordinación «on line» entre el especialista y el médico de Atención Primaria. Cuando la consulta se hace presencial, el plazo se acorta dos semanas

SANTA CRUZ DE TENERIFE Actualizado:

El auge de las nuevas tecnologías y la incesante presión de las listas de espera ha originado que, en los últimos años, se haya abierto el camino para el desarrollo de la telemedicina. Así, en el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria (HUNSC), en Tenerife, llevan aplicando desde finales de 2007 un proyecto piloto en el servicio de Neurología con resultados bastante alentadores.

Según los datos del estudio de 2009, y gracias a medios «on line», la lista de espera de neurología en un CAE (Centro de Atención Especializada) bajaría un 57 por ciento dado que muchas consultas presenciales no llegarían a realizarse, pues serían resueltas por el médico de Atención de Primaria gracias al asesoramiento informático. El trabajo lo coordina la doctora Nuria Ruiz con dos centros de salud de la capital tinerfeña: La Salud y Salamanca. Además, de las citas que llegaron a hacerse presenciales ante el neurólogo, en torno a la mitad ya fueron tuteladas a posteriori por Atención Primaria gracias a las pautas y tratamientos marcados por el médico especialista. «Con este sistema se quitan un montón de consultas nuevas y otras sucesivas, y al final tenemos menos gente en la consulta y todos estamos más desahogados», señala.

El proyecto empezó de manera sencilla con consultas a través de correo electrónico entre especialista y médico de Primaria hasta que con la generalización de las historias médicas informatizadas, ambos profesionales ya están plenamente conectados. Las dudas se resuelven practicamente a diario o como mucho, cada 48 horas. «Cuando un paciente va a Primaria y se tienen dudas sobre si su patología es de cualquier especialidad, se hace un volante y puede tardar seis o siete meses en ser atendido, con lo que se tarda mucho en dar una respuesta», señala convencida de las bondades de este sistema.

No en vano, si al final deciden que necesita atención presencial, la cita no se demora más allá de dos semanas. La historia informatizada ha agilizado mucho el proceso porque el especialista tiene acceso a muchos datos secundarios del paciente: antecedentes, fármacos que tomen, otra patologías...

Eficacia

Con esas herramientas, el diagnóstico y los tratamientos son más certeros. Otra de las ventajas del proyecto es la «precocidad» de las respuestas, especialmente útil, por ejemplo, en una demencia con alteración de la conducta. «Ahora puede tardar seis meses en llegar al neurólogo, entonces, lo que hace la familia es buscar salida en la medicina privada. Lo que yo hago es darle una forma de actuación al paciente para que le de respuesta. Si el paciente necesita atención presencial, en dos semanas lo ven. También priorizamos la patología y a algunos los mandamos a Urgencias para que los vean», explica. En otros casos, se pueden ir adelantando las pruebas y citar al paciente cuando ya se tienen los resultados, de tal manera que no se gasta una consulta presencial. La comunicación con el médico de Atención Primaria es «directa» y el proyecto le supone formación y estímulo profesional, aunque a veces hay problemas. Por ejemplo, los médicos más veteranos suelen tener reticencias con el uso de las nuevas tecnologías, y otros, por la fuerte presión asistencial, se conforman con derivar pacientes a la Atención Especializada.

En su experiencia al frente del proyecto, la doctora Ruiz ha detectado que el diagnóstico de cefaleas y deterioros cognitivos es la principal carencia de los médicos de cabecera. Con las primeras hay un «falta de confianza» generalizada ante el temor de que el dolor de cabeza esconda un tumor incipiente.

En cuanto a los segundos (sospechas de demencias), las deficientes historias médicas teminan lastrando un buen diagnóstico. «Se quedan en que el paciente tiene una alteración de la memoria y lo mandan al especialista, cuando hay otras causas de pérdida de memoria como toma de fármacos, depresiones, edad… o también hay que analizar conducta, alteración funcional… y claro, no lo preguntan y no nos dan esa información», concluye. Está claro que tampoco ayuda que los médicos de Primaria apenas dispongan de tres minutos de atención médica, pero Ruiz aboga también porque vaya desapareciendo el «tabú» de que la neurología es «compleja y difícil».