En 2009, la inversión extranjera procedente de paraísos fiscales alcanzó los 20,92 millones de euros. - EFE

Los paraísos fiscales traen a las Islas más de 80 millones en lo que va de década

Solamente desde Panamá han llegado unos 32 millones

SANTA CRUZ DE TENERIFE Actualizado:

Andorra, Fidji, Islas Cook, Jamaica, Jersey o El Líbano, por sólo citar algunos ejemplos de una larga lista, tienen, pese a sus respectivas situaciones geográficas y sus muy distintos paisajes, algo en común: todos forman parte del grupo de los denominados «paraísos fiscales». Unos territorios desde los que la economía del Archipiélago se ha nutrido en la última década, y en forma de inversión, de más de 80 millones de euros. Solamente desde Panamá, por ejemplo, han llegado unos 32 millones.

Durante el pasado ejercicio 2009, los fondos provenientes de estos «sumideros de los circuitos oficiales», tal como los define el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna (ULL) José Ángel Rodríguez Martín, sumaron, exactamente, 20,92 millones de euros, siempre según los datos que maneja el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Para contextualizar el peso de esta cifra, basta considerar que representa el 27 por ciento de un total de inversión extranjera que no alcanzó los 77 millones. Así, de Panamá llegaron a las Islas algo más de 11 millones; desde las Islas Vírgenes Británicas, cinco millones y, de Seychelles y Dependencias, 4,7 millones más.

Tomando como referencia la década que ya está a punto de terminar, puede abarcarse aún mejor la importancia del volumen de dinero que estos polémicos territorios han dejado en Canarias. Así, desde el año 2000, han sido 82,3 millones de euros —más de 13.500 millones de pesetas— los que han aterrizado, en forma de inversión extranjera, en la economía de la región.

Sin embargo, el catedrático de la ULL aclara que no hay que dejarse llevar por la mala fama de unos países o demarcaciones que «no necesariamente tienen que ser sospechosos». De hecho, Rodríguez Martín explica que, de algún modo, los paraísos fiscales «cumplen cierta función» dentro del sistema, en el que actúan a modo de «sumidero o agujero latente de los circuitos oficiales, lo que no quiere decir que no puedan volver a integrarse en estos circuitos». Para ello, es necesario que compartan información con el resto de países y que se sometan a determinados mecanismos de control. «El dinero que está en los paraísos fiscales busca estrategias que no pertenecen a los canales normales y que están vinculadas a operaciones concretas. Y es cierto que a Canarias han llegado fondos desde Jersey o, en gran cantidad, desde Gibraltar, por ejemplo», ahonda el economista.

En cualquier caso, precisa el experto, el hecho de que este dinero llegue en forma de inversión al Archipiélago y de que, más allá, aparezca en las estadísticas oficiales significa su reentrada en los cauces del sistema. Precisamente, los citados 20,92 millones de euros con los que se alimentó el sistema económico canario durante 2009 suponen la cantidad más elevada desde que comenzara la década. En el 2000, los paraísos fiscales trajeron cuatro millones a la región, con las Islas Vírgenes como primer territorio inversor. Un año después, fueron ya 11,5 millones, cuya mayor parte alcanzó destino insular desde Guernsey. En 2002, la inversión se redujo hasta poco más de un millón y, en 2003, superó por poco los dos millones. Ya en 2004, la cifra se volvió a disparar, hasta superar los 14,5 millones de euros, en su mayor parte provenientes desde Liechtenstein. En 2005, casi alcanzó los 12 millones, gracias en gran parte a la inversión que derivó desde la lejana Panamá; en 2006, cayó hasta 3,5 millones; en 2007, repuntó hasta 6,5 millones y, ya en 2008, se quedó en seis millones más.

Los paraísos «amigos»

Sin embargo, entre enero y junio de este año, la inversión extranjera procedente de estos lugares apenas suma unos exiguos 60.000 euros llegados desde Gibraltar. Eso sí, tomando como referencia la década una vez más, los paraísos fiscales «amigos» de la economía canaria no resultan precisamente pocos: Andorra, Bahamas, Gibraltar, Guernsey, Isla de Man, Islas Caimán, Islas Vírgenes, Jersey, Líbano, Liechtenstein, Mauricio, Mónaco, Panamá, San Marino, Seychelles y Dependencias, Antigua y Barbuda, Hong Kong y Jordania son o han sido inversores en la región.