ABCPanorámica de Garachico, otro de los municipios que no llega a los 10.000 residentes - ABCPanorámica de Garachico, otro de los municipios que no llega a los 10.000 residentes

Betancuria y el modelo griego

La fundación de Aznar también apuesta por reducir ayuntamientos: 10.000 ciudadanos, el límite

M. Á. M.
SANTA CRUZ DE TENERIFE Actualizado:

El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Miguel Zerolo, habló en su día de recuperar los «menceyatos» —aquellas divisiones territoriales de períodos prehispánicos— como una posible fórmula para reducir el número de ayuntamientos (88) que minan el mapa del Archipiélago. Seguramente, el expresidente José María Aznar desconozca los nombres de aquellas divisiones comarcales y acaso su historia, pero la fundación que lidera, la FAES, no vería con malos ojos la propuesta del nacionalista; con matices, eso sí.

En su informe «Por un estado autonómico racional y viable», la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales ve «necesario», a fin tanto de maximizar los beneficios del llamado «Estado de las autonomías» como de minimizar sus inconvenientes, «adecuar el tamaño de los receptores de la descentralización, sobre todo de las entidades locales, para ajustarlo a las necesidades de una gestión eficaz de los servicios públicos que tienen encomendados». En otras palabras, la organización cree pertinente reducir el número de ayuntamientos y, más allá, se moja al dar la posible hoja de ruta: seguir a Grecia. El país heleno ya tiene decidido echar el candado a los consistorios que administren a menos de 10.000 ciudadanos, agrupándolos en corporaciones que superen tal límite. Es decir, si el criterio de Zerolo son los «menceyatos», el de la FAES, como el de Grecia, es el tamaño; aunque el objetivo es el mismo.

La propuesta, que la fundación ya ha presentado al presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, resultaría, no obstante, difícil de poner en marcha, y no solo por motivos eminentemente organizativos. A este respecto, el Archipiélago supone un ejemplo paradigmático. No parece probable encontrar una región europea que disfrute de tantas «capitales» y de tanto arraigo de la identidad local: Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, capitales de provincia y autonómicas; San Cristóbal de La Laguna, «capital» de la cultura; Tegueste, «capital» de las tradiciones; Betancuria, «capital» histórica... amén de las cinco principales ciudades de las denominadas islas periféricas. Solo de este grupo, conforme al modelo griego, ya habrían de perder su ayuntamiento —y el carácter identitario del que este dota a la localidad— Betancuria, que cuenta con la exigua cifra de 680 ciudadanos; Valverde, que tiene a su cargo a 4.995 administrados, y San Sebastián de La Gomera, que no llega a 9.000, si bien en el caso de estos dos últimos, pasarían a ser administración única, habida cuenta de la pequeña dimensión del resto de ayuntamientos. En tal caso, ¿qué ocurriría con los cabildos?

Pero, más allá, la lista no es pequeña: Agaete, Agulo, Alajeró, Arafo, Arico, Artenara, Barlovento, Betancuria, Breña Alta, Breña Baja, Buenavista, El Paso, El Pinar, El Sauzal, El Tanque, Fasnia, Firgas, Frontera, Fuencaliente, Garachico, Garafía, Haría, Hermigua, La Aldea, La Guancha, La Matanza, La Victoria, Moya, Puntagorda, Puntallana, San Andrés y Sauces, San Juan de la Rambla, Tazacorte, Tejeda, Tijarafe, Tinajo, Valle Gran Rey, Vallehermoso, Valleseco, Valsequillo, Vega de San Mateo, Vilaflor y Mazo también quedan por debajo de los 10.000 habitantes. El cambio, pues, también sería costoso.