CARTA DEL OBISPO NIVARIENSE

Título de basílica para la iglesia de la Patrona

Para mí, como obispo de esta Diócesis Nivariense, es un honor poder proclamar este «título de basílica»

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CON fecha de 24 de enero de 2011 la Santa Sede me ha remitido un documento en el que se dice: «La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, en virtud de las facultades especiales otorgadas a la misma por el Sumo Pontífice Benedicto XVI, de muy buen grado dota a la iglesia del Santuario dedicado a Dios en honor de la Bienaventurada Virgen María, Nuestra Señora de Candelaria, en Tenerife, con el título y la dignidad de Basílica Menor». Se trata, por tanto, de la concesión oficial, al Santuario de Candelaria, del «Título y Dignidad de Basílica». Este templo fue inaugurado en 1959 y celebramos en 2009 su 50 aniversario. Popularmente siempre lo hemos llamado «la basílica» y, en efecto, arquitectónicamente tiene forma basilical, pero no es la arquitectura lo que hace que una iglesia sea basílica, es necesario que sea designada como tal por el Papa.

La palabra «basílica» proviene del griego (basiliké) que significa regia o real, y es resultado de abreviar la expresión «basiliké oiría», que quiere decir «casa real». Una basílica era un gran y suntuoso edificio público que en la Grecia antigua solía destinarse al tribunal. Posteriormente, en las ciudades romanas, ocupaba un lugar preferencial en el centro de la ciudad y se utilizaba para diversas funciones.

Pero más allá de su trazado arquitectónico, el concepto de basílica se fundamenta en aspectos teológicos, litúrgicos, pastorales, etc. Además, una iglesia se transforma en basílica sólo por decisión pontificia. Se distinguen dos tipos de basílicas: «mayores» y «menores». Son basílicas mayores o patriarcales las cuatro que, en Roma, están designadas para ganar la Indulgencia del Año Jubilar, y a las que se ingresa por la Puerta Santa que cada una posee. Son basílicas menores todas las demás, repartidas por el mundo y que han sido designadas como tales por decisión pontificia. Con la concesión del título, a la Basílica de Candelaria le corresponden unos «derechos y concesiones litúrgicas», que tienen que ver, sobre todo, con las indulgencias que los fieles pueden obtener peregrinando a Candelaria en determinados días del año y realizando los actos de culto establecidos para alcanzar la indulgencia plenaria: confesar, comulgar, rezar el padrenuestro y el credo, así como orar por las intenciones del Papa. Para mí, como obispo de esta Diócesis Nivariense, es un honor poder proclamar este «título de basílica», precisamente el 2 de febrero, el día en que miles de devotos de la Virgen nos congregamos para celebrar en su templo la Fiesta de Ntra. Sra. de Candelaria, Patrona de Canarias. Y, a partir de ahora, ya podemos decir con todo derecho: Basílica de Ntra. Sra. de Candelaria.