TRAS MEDIO SIGLO DE VIDA

Santana Perera cerrará a petición de la plantilla

M. RAMOS
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA Actualizado:

El grupo Santana Perera presentará un expediente de regulación de empleo (ERE) y cerrará todos sus puntos de venta al público, a excepción del espacio mayorista que tiene en Mercalaspalmas, después de que ayer acordaran empresa y trabajadores que lo más viable era finiquitar la sociedad y evitar alargar una situación insostenible para la mayoría de la plantilla.

La empresa, en concurso de acreedores desde el año 2009, se dedica a la producción y venta de productos cárnicos, y en su medio siglo de vida en Gran Canaria se había convertido en una empresa de referencia por la calidad de su género, pero la crisis ha podido más, al igual que con otras empresas de éste y otros sectores.

A petición de los propios empleados, la empresa cerrará sus tiendas minoristas y, a partir del lunes, comenzarán a trabajar de puertas para adentro acondicionando las instalaciones hasta que el Juzgado de lo Mercantil nº 2 de Las Palmas de Gran Canaria se pronuncie sobre el ERE y la consiguiente extinción de contratos.

Mientras tanto, la empresa tiene un plazo de un año, a contar desde el 15 de diciembre de 2011, para vender sus activos y pagar el pasivo, es decir, vender sus bienes y abonar las deudas pendientes de pago con los acreedores, unos 3 millones de euros. Cuantía que, dado el patrimonio del grupo, se prevé cubra la totalidad de la deuda.

Por otra parte, la liquidación de Santana Perera no dejará a su plantilla sin alternativas. Una de las posibilidades que no se descartan es que la nueva empresa compradora cuente con parte de los empleados, pero por el momento se trabaja en la principal prioridad: preparar las tiendas para su venta y hacer frente a las deudas de todos los acreedores.

La iniciativa de los trabajadores de poner fin a la actividad del grupo, salvo el punto de Mercalaspalmas, se veía venir. Antes de la reunión mantenida ayer, los dependientes ya se mostraban desilusionados con la situación en la que desempeñaban su trabajo, agravada por el hecho de que cada día había menos género para vender en los establecimientos debido a la falta de liquidez y al cambio en los hábitos de consumo experimentado en los clientes en estos últimos años.