Los peritos confirman que los baños de Los Dolores son ilegales

El líder histórico del PIL, Dimas Martín, en el banquillo por una obra que comenzó un mes antes de su autorización

SAÚL GARCÍA CRESPO / ACN
ARRECIFE Actualizado:

La obra de los baños de Los Dolores, por la que se sientan desde el pasado jueves en el banquillo de los acusados el ex presidente del Cabildo, Dimas Martín, el ex consejero de obras públicas, Sergio Machín y el ex jefe de la oficina técnica, José Manuel Fiestas, se inició al menos un mes antes de que se concediera la autorización. Así lo confirman las respuestas de varios de los testigos que prestaron declaración ayer ante el Juzgado de lo penal número 1 de Arrecife.

Un agente del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil declaró ayer que el 7 de julio de 2003 observó que se estaban haciendo obras junto a la ermita y que no tenía permisos de ningún tipo. Señaló, ante las dudas sobre si se desmontó la colada volcánica, que en dicha colada se veía la marca de la maquinaria utilizada para el desmonte.

El constructor que hizo la obra, Jesús Aguiar, reconoció que inició los trabajos a principios de julio, de forma verbal, sin que se le hubiera adjudicado, así como que no recordaba la persona del departamento de contratación que le dijo que comenzara las obras. Dijo que realizaba dos obras distintas, el acondicionamiento de la ermita y los baños, y que entregó una factura única, sin certificación de obra.

Por su parte, el arquitecto técnico del Cabildo, Antonio Quintana, fue el director de la obra e hizo el acta de replanteo el 21 de julio, mientras que las obras se autorizaron el 24 de julio y se adjudicaron a principios de agosto. Reconoció, asimismo, que en el momento de hacer el acta de replanteo, no sabía qué empresa era la adjudicataria de las obras. Durante la sesión ayer no se pudo demostrar que el Cabildo hiciera un proyecto de obra. Sí que se hizo una memoria de valoración (similar a un presupuesto), por parte del técnico Miguel Ángel Tarajano, que afirmó que se la encargó José Manuel Fiestas para Sergio Machín. La defensa de Machín se basa, principalmente, en destacar que la oficina técnica no estaba bajo sus órdenes en ese momento, sino que dependía directamente de Dimas Martín.