La opción de Anaga como Reserva de la Biosfera se aplaza hasta 2013
El llamado «león de Anaga», uno de los emblemas del macizo - ABC

La opción de Anaga como Reserva de la Biosfera se aplaza hasta 2013

El Estado cierra el plazo y la Fundación desiste del proyecto hasta que La Laguna lo apoye

SANTA CRUZ DE TENERIFE Actualizado:

La candidatura para que el macizo de Anaga sea declarado Reserva de la Biosfera tendrá que esperar. Por lo menos, un año. El expediente debía estar hoy, como fecha límite, en manos del Ministerio de Medio Ambiente para que el comité español del Programa MaB (Hombre y Biosfera) empezara a calificarlo con el fin de elevarlo la Unesco en el mes de septiembre para su aprobación definitiva, que llegaría en primavera del próximo año. No ha sido posible. El nuevo itinerario hace que la declaración no llegará hasta bien entrado 2013. La falta de apoyo del Ayuntamiento de La Laguna, especialmente de los vecinos de los cinco caseríos de Anaga que pertenecen al municipio, ha echado al traste la propuesta de la Fundación Santa Cruz Sostenible, que sí había logrado el acuerdo favorable de los ayuntamientos de Santa Cruz de Tenerife y Tegueste, y el Cabildo.

El gerente, en declaraciones a ABC, no oculta su decepción, más aun cuando la iniciativa está avalada por el Premio Canarias de Investigación e Innovación, Wolfredo Wildpret. «Es una pena, porque el proyecto está terminado y se ha trabajado, y realmente, no entiendo la negativa de los vecinos a apoyarlo», se lamenta. Con todo, Azcárate mantiene la «puerta abierta» a seguir trabajando con los vecinos para seguir con la tramitación del proyecto, pero sí deja claro que si hay «mala fe, de oponerse por oponerse», dará por cerrada la propuesta pese a que, en contactos mantenidos con el Ministerio le aseguran que «este proyecto hubiera saldo, seguro».

Sin participación

Los vecinos, en cambio, siguen sin verlo claro. Este periódico ha pulsado la opinión de Cirilo Rodríguez, presidente de la asociación de vecinos de Las Carboneras, y Francisco Reyes, secretario de la asociación de Chinamada y representante vecinal en el Parque Rural. Creen que el proyecto «puede ser bueno», pero sostienen que «ha faltado información». De hecho, más que de una Reserva, creen que ha llegado el momento de hablar de las deficiencias de Anaga. «Estamos cansados de promesas. Aquí lo que hace falta es un plan de inversiones en infraestructuras, servicios y cultura», señala Francisco. Y no son los únicos que se quejan. ya que en el resto de caseríos de la zona El Batán, Bejía, El Río, Cabeza de Toro y Chinamada, el sentir es similar.

«Nos lo han presentado todo cocinado, sin participación ciudadana», señala Francisco, a diferencia del PRUG (Plan Rector de USO y Gestión), que se debatió «a lo largo de dos años y se consensuó con los vecinos», interrumpe Cirilo. «Encima solo aportan unas líneas maestras, sin plan de acción, y vinculadas a subvenciones futuras tal y como están ahora mismo los recortes en Europa», explica Francisco.

Y ese no es el único problema. Se advierte su temor ante la entrada de nuevos organismos, un consorcio en este caso, que incremente las «restricciones» que sufren tras la declaración del Parque Rural. «Dos administraciones gestionando aquí, nos iría mucho peor», señala. Azcárate deshace el entuerto: «No tiene nada que ver una cosa con la otra, ni se solapan ni nada parecido. Y en el Consorcio, ni siquiera estaría la Fundación representada, sino las instituciones y los vecinos».

Se trata, simplemente, de obtener un reconocimiento internacional para el paraje que pueda ayudar, entre otras cosas, al desarrollo económico, tal y como ha sucedido en La Palma. Francisco no lo ve así: «Hablan de turismo rural cuando no hay ni una sola cama, y aquí nunca ha cuajado nada. Se habló en su día de comercializar licores y mermeladas, y encima, el albergue y el centro de visitantes los gestiona gente de fuera. Y aquí hay mucho paro. Lo que gestiona ahora mismo el Parque Rural de Anaga es miseria». Por no haber, no hay ni población. Los caseríos laguneros no llegan a los 1.000 habitantes y ante las limitaciones para la construcción, muchos jóvenes se están yendo fuera.

La propuesta que manejaba Santa Cruz Sostenible comprende el extremo nororiental de la isla, más su franja marina perteneciente a la Reserva Marina de Interés Pesquero –declarada por el Cabildo– y a los sebadales de San Andrés y Antequera. La extensión total es de 49.759 hectáreas, de las cuales 16.495 son terrestres y 32.264 son marinas. Del total de hectáreas terrestres, el 71,9 por ciento pertenece al municipio de Santa Cruz, el 20,5 por ciento al de La Laguna y el 7,5 por ciento al de Tegueste.