POSTIGO ISLEÑO

Fiesta artística en Las Palmas

Para entrar en la fiesta y tomar parte en ella era condición precisa lucir el traje regional de cualquier isla del Archipiélago

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CON este mismo título, la edición madrileña del ABC del 2 de febrero de 1935 encabezaba la reseña que ofrecía de cómo, en «el teatro municipal Pérez Galdós de Las Palmas, se verificó recientemente un gran baile espectáculo, organizado por las sociedades Amigos del Arte Néstor de la Torre, Gabinete Literario y Círculo Mercantil, con el apoyo decidido del Cabildo insular, Ayuntamiento, Sindicato de Iniciativas y Turismo de Gran Canaria y Junta Provincial de Turismo», al tiempo que señalaba cómo «para entrar en la fiesta y tomar parte en ella era condición precisa lucir el traje regional de cualquier isla del Archipiélago», y enriquecía la información con dos magníficas fotos de Hernández Gil en las que se podían ver al propio Néstor Martín Fernández de la Torre, impulsor de este evento, acompañado de dos nutridos grupos de damas y caballeros de Las Palmas ataviados con el traje típico que diseñó y propuso en aquella ocasión y que enseguida cuajaría en el seno de la sociedad insular.

Aquel mes de febrero, en el que también ABC daba cuenta de cómo la actriz Dalia Iñiguez, nacida en La Habana en 1901, «nuestra famosa recitadora, ha expandido su voz, llena de cautivadoras armonías, ante las niñas de las escuelas de Las Palmas», el periódico se hacía eco no sólo de una iniciativa artística y festiva que logró poner en marcha a buena parte de la sociedad grancanaria, sino que era exponente del esfuerzo y el impulso que el célebre pintor Martín Fernández de la Torre, cuya fama traspasaba ya sobradamente las fronteras isleñas, quería dar al sector turístico insular, en el que depositaba enorme esperanzas para el progreso y el desarrollo futuro de su tierra natal, convencido además, como señaló textualmente en un folleto publicado en 1939 por la Junta de Turismo, con una introducción de Domingo Doreste Fray Lesco, de que «trazar un plan de propaganda turística sin antes preparar el país, me parece contraproducente», por lo que, entre muchas otras medidas, resaltaba «la importancia que para el turismo tiene el fomento de pequeñas industrias del país, cuyo valor es más estético que utilitario», y en el que también se refería a la recuperación y exaltación del «tipismo» y del «traje típico», en especial al creado por él que «responde a fundamentos y motivos tradicionales, aunque condicionada a las necesidades y exigencias del propio turismo, dándole el colorido y alegría que el viajero espera encontrar».

Aquella «Fiesta artística en Las Palmas» era la Gran Fiesta Regional que Néstor Martín Fernández de la Torre había ideado, impulsado y presentado, con el apoyo de las entidades antes mencionadas y de muchísimas personalidades insulares, entre ellas el propio Domingo Doreste Fray Lesco o Néstor Álamo, en el Teatro Pérez Galdós los días 22 y 31 de diciembre de 1934 y en dos funciones más a mediados de enero de 1935. En aquellas funciones se ofrecerían piezas como la «Serenata Canaria» del Maestro Valle, «La Zahorina» y un «arrorró» de Víctor Doreste, «Las campanas de Las Palmas», de Saint Saëns, un monólogo de la zarzuela canaria «Folías tristes» del Tejera recitado por la actriz Paquita Mesa, y por supuesto una pequeña conferencia del propio pintor «sobre la necesidad de exaltar nuestras características regionales», contándose además con la participación en la dirección orquestal del maestro Luis Prieto.

Hay que reseñar que la misma edición de ABC del sábado 2 de febrero, festividad de La Candelaria, también recogía la noticia de cómo «Los náufragos del los pesqueros embarrancados en Cabo Juby han sido recogidos». Se trataba de «las tripulaciones de los pesqueros naufragados, Domingo A y Mar Domingo B», que «al amanecer han sido recogidos por una mía con caballos y camellos» y destacaba que «dos de los náufragos están gravemente heridos. Se supone que resultaron heridos durante el salvamento». Cara triste y festiva de una misma jornada en la que ABC daba cuenta de una trascendente iniciativa del pintor Néstor Martín Fernández de la Torre al que había reseñado en muy diversas ocasiones, como cuando el 21 de marzo de 1917 informaba que había sido nombrado vocal del comité organizador de la Exposición Nacional de Bellas Artes, junto a importantísimos artistas como Mariano Belliure, Muñoz Degrain, Anglada Camarasa, Julio Romero de Torres, Ignacio Zuloaga o Joaquín Mir. En mayo de 1923 ABC también daría cuenta de la participación de Néstor, junto con Benlliure, Romero de Torres y López Mezquita, en el concurso de carteles convocados por las Bodegas del Marqués del Mérito. Este y otros precedentes fueron determinando la visión publicitaria y de difusión del tipismo y del turismo del pintor isleño, que le llevaría poco después a importantes iniciativas en su isla natal, de las que hoy perviven no sólo señeros y destacados testimonios, sino que el fuego sagrado de la memoria de su actividad se conservó siempre en el seno de la sociedad insular, pues como ya se ha dicho «la auténtica historia no está escrita en los libros, está en la memoria de los hombres y en sus corazones».