TRAS LAS GESTORAS

Los experimentos del PSOE tinerfeño

Poco futuro le auguran en el socialismo insular a la creación del nuevo partido de Ignacio Viciana. Otros lo intentaron con el mismo resultado: el fracaso. Félix Real no llegó a 400 votos en el Puerto de la Cruz y Masca sentó las bases de la caída de Santiago Pérez

SANTA CRUZ DE TENERIFE Actualizado:

La división, casi natural ya, que persigue al PSOE de Tenerife como si de una maldición bíblica se tratara, vivió la semana pasada su momento más crítico. La dirección nacional de Ferraz se sentó en el banquillo para defenderse de las acusaciones de falta de democracia interna por parte del sector próximo a los cesados Ignacio Viciana (secretario general insular) y José Manuel Corrales (secretario general de Santa Cruz de Tenerife). Viciana escuchó indignado las explicaciones del letrado Javier Ledesma, lo que acrecentó su plan de abandonar el PSOE con unos 200 militantes.

«Algunos tienen al partido como un fetiche, pero hay un grupo de militantes que creemos que ya no podemos llevar a cabo nuestro proyecto dentro de estas siglas», comenta. Su anunciada salida no es la primera. En el pasado ha habido casos y casi todos con un denominador común: el fracaso. Una vez pase el litigio judicial, Viciana y los suyos formarán una asociación política con vistas a presentarse a las elecciones en algunos municipios y al Cabildo. Mantienen contactos abiertos con muchas fuerzas progresistas (el último, Los Verdes) porque están seguros de ocupar un espacio ideológico de la izquierda que el actual PSOE no cubre.

Pocos apoyos

Por ahora, pocos socialistas de peso piensan seguirle en su aventura. Los alcaldes de Candelaria, Los Silos y Güímar ni se lo han pensado, y otros como Santiago Pérez (diputado regional), Patricia Hernández (senadora) o José Ángel Martín (portavoz en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife) guardan un concluyente silencio. «Esto está abocado al fracaso. El paraguas del PSOE es muy importante y no solo por las siglas, sino por la organización y la estructura. Aunque hay desavenencias, la sociedad es consciente de que el partido es un referente», reflexiona para este periódico un socialista curtido en intrigas palaciegas.

Y no es el primer secretario genera insular que deja las filas socialistas. Inexplicablemente, Melchor Núñez, que llegaba de ICAN tras la creación de Coalición Canaria, se hizo con las riendas del partido, pero ni siquiera llegó a controlar del todo a su propia ejecutiva. «Era un hombre que iba por libre», recuerdan en algunos ambientes socialistas. Fue relevado con facilidad por Santiago Pérez al frente del partido y ha acabado entregado al proyecto personal de Ignacio González en el CCN.

La hemeroteca, con todo, es reveladora. En el Norte, por ejemplo, la agrupación local del Puerto de la Cruz ha conocido dos escisiones, la más importante la del ex alcalde, Félix Real. Tras perder las primarias con Salvador García en 1995 y descartar una salida hacia el Senado, gestó un partido de nuevo cuño junto a otros militantes que concurrió a los comicios de 1999. Con 360 votos, Independientes del Puerto de la Cruz (IPC) ni siquiera logró comprometer la mayoría absoluta de los socialistas. Más oscuro aún fue el episodio de la sucesión de José Vicente González como alcalde de Los Realejos. Tras pactar con Vicente Quintero el relevo en la alcaldía a mitad del mandato 1999-2003, nunca hubo cambios. Coalición Canaria terminó ganando las elecciones y González acabó su carrera política como gerente de la Mancomunidad del Norte. Los socialistas realejeros aún no se han recuperado del fiasco y hoy son la tercera fuerza política del municipio.

No obstante, donde más se ha movido la militancia es en el área metropolitana, especialmente en La Laguna. «Siempre se dijo que era la agrupación local más cualificada de Canarias, universitarios, profesionales... y esto daba pie a muchos codazos», apunta otro socialista norteño. La bomba la ejecutó Manuel Noda acompañado, entre otros, por José Luis Martín y Abel Ramos, quienes, cuando vieron cortadas sus opciones para aspirar a la Alcaldía en 2003, fundaron Masca. Noda reclutó muchos seguidores en el ámbito hospitalario, donde tenía cierta ascendencia, y su campaña electoral fue un derroche de recursos económicos. El partido obtuvo poco más de 800 votos y se quedó sin acta de concejal, pero probablemente acabó con las aspiraciones laguneras de Santiago Pérez, que con 11 ediles se quedó a solo uno de Ana Oramas (CC).

En los años siguientes la sangría continuó. Javier Abreu descabalgó del poder orgánico a Santiago Pérez y cerró las agrupaciones del Nordeste y Taco-La Cuesta para fusionarlas con la del casco. El grupo municipal 2003-07 acabó roto cuando ex miembros de Masca se internaron en la ejecutiva de Abreu. Con su mano de hierro, las aguas bajan ya más tranquilas en la agrupación lagunera, pero la distancia con CC, que gobierna con mayoría absoluta, ya es sideral.

De La Laguna también ha salido la última escisión de PSOE tinerfeño liderada por Domingo Medina. Tras más de 30 años de militancia, fue consejero insular y asesor de José Segura en la Delegación del Gobierno. Tras su marcha al Congreso, el puesto recayó en el portuense Salvador García, un hecho que empezó a sentar las bases de su marcha. Posteriormente, perdió el envite por la candidatura en La Laguna, donde el tándem Matos-Abreu ejerce el poder con firmeza. Desde hace casi un año ha creado Agrupación x La Laguna, entre otros, con Juan Romero Pi. Sus posibilidades reales de éxito son escasas.