TRIBUNA ABIERTA

Érase una vez, un hospital fantasma

Es una irresponsabilidad política que doce años después de iniciarse, el hospital de Icod de los Vinos sigue inacabado

JONÁS PÉREZ DE LEÓN
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En el siglo pasado, y más concretamente en el año 1999 se empezó la construcción de un hospital en el municipio de Icod de los Vinos, enclavado en la comarca del noroeste de Tenerife. Al igual que hoy en día, el marketing político se encargó de anunciarlo a bombo y platillo, como si ya estuviera concluido y funcionando. Lo Cierto es que para el noroeste fue una batalla ganada, ya que el avance del PIOT situaba al hospital en el valle de La Orotava, pero rectificaron, porque en el Puerto de la Cruz ya existía varias clínicas, mientras que desde Tigaiga a Las Américas; sólo centros médicos y ambulatorios.

Aquel triunfo, regalo o atención hacia los ciudadanos y ciudadanas del noroeste, «escondía engaño o gato encerrado» por parte de los políticos nacionalistas y populares —Gobierno de Canarias y Cabildo—, ya que nos hacía menos dependientes de la clínicas en el Puerto de la Cruz y esto iba, en contra de las empresas del sector privado sanitario. A partir de este momento, empezaron las modificaciones, cambiando la denominación de Complejo Hospitalario Norte —como se llamaba en el avance del PIOT— a Complejo Sociosanitario. Parece ser que a nuestros gobernantes no les preocupaba las muertes de nuestros familiares graves en ambulancia camino del hospital de Santa Cruz —y es que cuando las cosas se ponen complicadas, son los hospitales públicos de Santa Cruz, La Residencia y el Hospital, quienes sacan las castañas del fuego—. Comenzaron las obras del ansiado hospital del norte pero, no había continuidad en su ejecución, siendo raro que se trabajara más de doce meses seguidos, sin embargo, no paraban de extasiarse nuestros gobernantes sobre lo bien que iba a quedar, lo moderno de sus instalaciones y la falta que hacía en la comarca. Pero el primer error deliberado fue no empezar a ejecutar la carretera de acceso, al mismo tiempo que la dotación sanitaria, empezando así a perder tiempo los ciudadanos del noroeste y a ganarlo los servicios privados sanitarios —en el año 2010 el Gobierno de Canarias pagó 435 millones de euros a empresas del sector privado sanitario—. Se terminó el siglo XX y ya entrados varios años en el siglo XXI, muchos icodenses se preguntan cuando se va a inaugurarse ese hospital.

Muchas han sido las voces que hemos pedido un hospital público 100 cien por cien y de segundo nivel (con escáner, hemodiálisis, urgencias pediátricas, resonancia magnética, paritorio y quirófanos de alta cirugía) con personal público, que proporcionaría más de 500 empleos directos. Está muy claro: Ricardo Melchior y Diego Afonso no han querido concluir el hospital del norte en esta legislatura, sino más bien dilatarlo en el tiempo, más si hubieran declarado las obras de urgente ejecución, como el tramo del anillo insular entre Icod y El Tanque, donde trabajan día y noche en la ejecución del túnel entre el Amparo y La Vega; el hospital del norte ya estaría concluido. Sin embargo, por las prisas por inaugurar algo antes de la campaña electoral han metido casi 200 trabajadores de golpe y porrazo, de los cuales la mitad son rumanos y polacos, ya que al igual que en el anillo insular, cobran menos, trabajan más horas y sin rechistar; mientras en el municipio de Icod de los Vinos a finales de febrero, 3.665 icodenses están desesperados por conseguir un empleo, de los cuales 1.034 son trabajadores de la construcción. Es una irresponsabilidad política, que 12 años después de iniciar las obras, el hospital esté todavía sin acabar. No nos engañemos. El sistema público de salud es nuestra fortaleza social, nuestro logro de sociedad en equidad.