En este estado quedó la furgoneta que incendiaron los secuestradores del joyero tinerfeño, en noviembre pasado

La crónica negra del año 2010

El rapto de un conocido empresario o la muerte de un bebé después de que su madre optara por «dar a luz» en su casa son algunos de los casos sonados de un año que dejó también la muerte de un turista a manos de dos menores de edad

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YA 2010 termina, y en los días previos al ocaso de este año comienzan los análisis reflexivos de lo que ha dado de sí. En un escenario de crisis económica profunda y desilusión generalizada por parte del ciudadano con respecto a la clase política, es necesario también recordar los acontecimientos más sonados del mundo de los sucesos. Canarias no ha sido ajena a la tragedia y en esta tierra se han registrado algunos de los casos más terribles de 2010 en España.

El primer incidente que ABC rememora es el caso de los dos menores que presuntamente asesinaron a un ciudadano británico de 71 años en su propia casa. Los hechos ocurrieron el pasado mes de febrero, cuando supuestamente dos jóvenes, de 14 y 16 años respectivamente, entraron en la casa de la víctima por una de las ventanas. Los investigadores policiales dictaminaron que posiblemente el móvil del asalto fue el robo, aunque la cosa se complicó cuando el fallecido regresó inesperadamente a su domicilio.

En ese momento, los menores al verse descubiertos, no dudaron en golpear de forma reiterada a la víctima con un objeto contundente en el tórax y en una de sus piernas. Los golpes fueron dados con tanta fuerza que le causaron la muerte. Los agentes que se encargaron del caso descubrieron la casa totalmente revuelta. El fallecido y su esposa vivían a caballo entre el Reino Unido y España, concretamente en una urbanización de Costa del Silencio (Arona), donde incluso habían montado una pequeña empresa.

Los menores fueron arrestados rápidamente. La Guardia Civil apenas precisó de unas horas para localizarlos y detenerlos. El primero de ellos, el de 14 años, fue apresado en el propio instituto donde estudiaba. Mientras que el otro implicado fue detenido en su casa, pocas horas después. Ambos permanecen ingresados en estos momentos en el centro de menores con medidas judicales de Valle Tabares, en La Laguna.

La enfermera envenenada

Todas las muertes por violencia de género son igual de trágicas. Una lacra contra la que cada vez con más necesidad se precisan de nuevas herramientas para erradicarla, ya que el número de muertes sigue siendo preocupante, como no puede ser de otra manera. Canarias fue la Comunidad Autónoma el pasado año que alcanzó la tasa más alta de feminicidios a manos de sus parejas o ex compañeros sentimentales. ABC se hace eco de algunas de estos sucesos ocurridos este año, como es el caso de la enfermera que fue envenenada en Gran Canaria a manos, presuntamente, de su novio.

Este suceso, que hasta que finalice la investigación judicial no puede catalogarse sin lugar a dudas como un caso más de violencia contra la mujer, sobresaltó el pasado mes de julio a los compañeros de la víctima, Laura González, una enfermera que trabajaba en el Hospital Universitario Doctor Negrín. La fallecida, de 32 años de edad, ingresó en este centro hospitalario con síntomas de haber sido intoxicada con alguna sustancia, tal y como revelaron los análisis. Pocos días después murió, concretamente el 11 de julio.

Este incidente derivó en una ardua investigación policial que finalizó con la detención de su pareja, también enfermero que prestaba sus servicios en el Hospital Insular de Gran Canaria, al que se le acusa de ser el autor del crimen. Según la familia de la víctima, el acusado, identificado con las siglas I.R., envenenó a su pareja administrándole pequeñas dosis de un veneno que aún no ha trascendido. Sin embargo, hasta el momento no constaba sobre el imputado ninguna denuncia por malos tratos.

Culpó a su ex suegra

Unos días antes de este suceso, exactamemente el 19 de junio, esta vez en Tenerife, fue arrestado un hombre de 44 años de edad acusado de asesinar a golpes a su ex suegra, de 78 años. Esta anciana, que apenas pudo defenderse, fue hallada muerta en el interior de la vivienda unifamiliar que ocupaba en La Guancha, al norte de la isla, con síntomas evidentes de que alguien se había ensañado con ella.

La policía indicó en su día que sobre el marido pesaba una orden de alejamiento de su ex esposa, ya que en reiteradas ocasiones la había amenzado de muerte. Se da la circunstancia, además, de que el imputado culpaba a la fallecida de ser la causante de su ruptura sentimental. Esta información, añadida al hecho de que algunos miembros de la familia fueron testigos del brutal ataque, permitieron apuntar al presunto culpable con gran rapidez.

El detenido, que es muy conocido en la localidad por su labor como árbitro de fútbol, presuntamente aprovechó un viaje de su ex mujer para entrar en la casa de la víctima tras forzar la entrada. Una vez dentro, la emprendió a golpes con la fallecida armado con un palo de madera. La víctima no pudo evitar el ataque, ya que se encontraba en silla de ruedas. Los investigadores se sorprendieron por el ensañamiento del agresor, que centró sus golpes en la cabeza de la anciana. Algunos miembros de la familia lograron huir, después de que el arrestado destrozara todo lo que encontraba a su paso. Jamás pensaron que lo que pretendía era acabar con la vida de los que en ese momento estaban en el interior del domicilio.

El parto «natural»

Otro de los casos que más relevancia alcanzó este año ocurrió en La Palma, el pasado 6 de septiembre a las 00.30 horas, concretamente en Tijarafe. Allí, la muerte de un bebé después de que su madre diera a luz en su propia casa despertó de inmediato los recelos de la Guardia Civil de Los Llanos de Aridane. Los efectivos policiales fueron alertados por el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes) 112, cuando uno de los testigos presenciales los llamó al comprobar que el bebé no respondía a estímulos. El médico del municipio intentó reanimar al niño sin éxito y tan solo pudo certificar su muerte.

Los agentes de este puesto se desplanzaron al lugar y tomaron declaración de todos los presentes, excepto a la madre, que se encontraba en estado de shock y tuvo que ser trasladada al Hospital Insular de La Palma para ser examinada. Dos agentes la custodiaron en todo momento, ya que aún debían aclarar lo sucedido. La hermana de la afectada insistió en que el parto había sido totalmente normal, aunque de pronto el niño dejó de respirar.

Al día siguiente, la madre indicó a los agentes que había decidido alumbrar en su propia casa y sin ayuda de ningún médico, ya que dijo estar convencida de que «lo natural» era lo mejor, aconsejada por su vecina, una mujer alemana de 36 años de edad. Explicó que había sido asistida tan solo por su hermana y por esta vecina, que le aseguró tener experiencia en partos y una formación adecuada. Sin embargo, tras llevar a cabo diversas investigaciones, los agentes comprobaron que esta mujer no podía demostrar tales conocimientos, por lo que el día 10 de septiembre fue arrestada por estos hechos.

El secuestro «chapucero»

Sin duda, otro de los sucesos que quedará grabado en la memoria de los canarios y, por supuesto, del empresario que lo vivió en sus carnes, fue el secuestro del propietario de la cadena de joyerías «Te Quiero». Los hechos fueron denunciados el pasado 24 de noviembre por la noche, cuando el propio empresario logró escapar de sus captores e informar de lo sucedido a las autoridades. Desde ese momento se puso a trabajar el Equipo de Delitos contra las Personas de la Unidad Judicial de la Guardia Civil. En tan solo 72 horas, este grupo logró resolver el caso y detener a los cuatro implicados en los hechos.

El incidente tuvo lugar en el domicilio del empresario, en Candelaria. Allí, dos hombres afincados en La Laguna e identificados con las siglas J.H.L.B. Y J.J.R.S., de 38 y 28 años respectivamente, entraron en dicha propiedad el 23 de noviembre, después de que una tercera persona los llevara hasta el lugar en un coche alquilado.

Una vez dentro, con los rostros ocultos con pasamontañas y armados con escopetas, se escondieron en el interior a la espera de que su objetivo llegase. Al día siguiente, en torno a las 12.00 horas, el joyero entró nuevamente en su vivienda, donde los asaltantes lo abordaron, ataron, amordazaron y golearon en repetidas ocasiones.

El propósito de los secuestradores era obtener un gran volumen de joyas. Sin embargo, su violencia fue en aumento tras comprobar que la víctima apenas guardaba mercancía en su casa. Por ello, decidieron llevárselo de allí en la parte trasera de la furgoneta del joyero para trasladarlo a una casa abandonada en Las Mercedes (La Laguna). Previamente, y según indicó la Guardia Civil, pararon en varios cajeros automáticos para intentar sacar dinero de las tarjetas robadas a la víctima, cosa que no consiguieron.

Tras llegar a la casa, el empresario fue nuevamente agredido para que les entregara las joyas. Durante las palizas, perdió algunas piezas dentales y sufrió daños en el rostro. Sin embargo, en un descuido de los secuestradores, logró escapar y llegar tras mucho esfuerzo hasta la casa del Guarda Forestal, al que informó de lo que le había sucedido.

Sus captores, al percatarse de que había huído, decidieron trasladar la furgoneta robada hasta un barranco de Bajamar, donde la incendiaron para tratar de eliminar pruebas que los incriminaran. Sin embargo, las gestiones de la Guardia Civil permitieron atrapar a los cuatro implicados. Además de las dos personas que entraron en la vivienda, los agentes arrestaron al arrendatario del vehículo alquilado para trasladarse hasta la casa del joyero y a otra persona que en días anteriores había sido vista en la casa abandonada de Las Mercedes, donde fue trasladada la víctima. Ambos confesaron sin dudarlo su participación en los hechos. Los dos tienen 39 años y son vecinos de La Laguna.

SANTA CRUZ DE TENERIFE