VIVIR EN SAN BORONDÓN

Carnaval infantil en Vegueta

Los orgullosos padres, familiares, amigos y público asistente aplaudieron a rabiar a cada uno de los grupos

Actualizado:

En una agradable mañana dominguera, el carnaval infantil tomó la plaza del Pilar Nuevo en Vegueta. Si el carnaval es ya de por sí alegre, ver a las nuevísimas generaciones con tanta marcha alegra el espíritu y nos reconcilia con la esperanza en el futuro.

Un gran pulpo hinchable y unos talleres de maquillaje instalados por allí están llenos de niños con ganas de saltar y divertirse, los más briosos. Otros prefieren pintarrajearse la cara con colorines, sin que los padres pongan el grito en el cielo. Otras pequeñas ya han venido a este mercadillo de artesanía disfrazadas de divertidas libélulas, hadas y sarantontones, como por aquí se le dicen a esas mariquitas que los entomólogos denominan «coccinélidos» y así no tienen problemas de equívocos, máxime durante los eventos carnavaleros.

Los técnicos ponen la megafonía a punto, Margot García Cabrera cuida los últimos detalles yendo y viniendo como un saltaperico, el público se prepara para reír y aplaudir a gusto. Mientras tanto entre bastidores, o dicho con un anglicismo innecesario y pedante: en un improvisado «backstage», se amontona el vestuario. Unas jóvenes bailarinas reponen fuerzas con lo que debieran ser tortitas de carnaval, cocinadas con una receta secreta de la abuela. Otras no pueden reprimir las ganas de fiesta y alguna hace ejercicios insólitos de estiramiento...

Comienza el espectáculo con la comparsa del CP Carlos Navarro Ruiz. Van desgranando su coreografía ataviadas con dos modelos multicolores muy propios para la ocasión, uno para las benjaminas y otro, con llamativos complementos azules, para las más granditas. La preparadora y coreógrafa de esta comparsa infantil, con el orgullo del trabajo bien hecho en el rostro, no pierde de vista a las criaturas ni un momento.

En segundo lugar sube al escenario la comparsa Brisa de Volcán, con un buen ritmo que es seguido por las bailadoras y el bailador. El grupo viste un atuendo en el que destaca el color fresa, que recuerda los chicles «bazooka» de los años 50. La concejala Chani Ruiz no se puede resistir y se fotografía con ellos en cuanto acaban su actuación. El público le agradece haber programado este acto que trae el carnaval a Vegueta de nuevo.

A continuación sube al escenario una niña que fue candidata a Reina Infantil del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2011, paseando por el escenario su traje espectacular que representa una bien diseñada alegoría al océano que nos baña y a sus criaturas, el oleaje y los caballitos de mar, los corales y las algas. Con candidatas así, el carnaval tiene futuro y también presente. Aunque siempre se tiene la ilusión de ganar, sabe perfectamente que lo importante es participar, divertirse y divertir a las gentes carnavaleras.

Para cerrar el espectáculo sube al escenario la comparsa Metrópolis, la más numerosa de la mañana y la que ofrece mayor variedad de trajes carnavaleros. En primer lugar aparece un cocinero con unos pastelitos que están para comérselos de simpáticos. Siguen unas bailarinas ataviadas al más puro estilo carioca, con un gran lazo anaranjado en el tocado. Por último suben al escenario unas jovencitas disfrazadas de conejitas, con un cuidado tocado que es una alegoría al juego de dados orlados con un abanico de enormes cartas de baraja. No en vano esta comparsa fue distinguida con el primer premio al vestuario y el segundo a la mejor coreografía. Su ritmo frenético y sincopado incitaba al público a seguir el consejo de Sindo Saavedra cuando invitaba a darle al cuerpo todo lo que te pida…

Los orgullosos padres, familiares, amigos y público asistente aplaudieron a rabiar a cada uno de los grupos actuantes, que dieron toda una lección de buen hacer juvenil. El barrio de Vegueta se sumó así a la celebración del Carnaval, aunque hubo mucha gente que no asistió a este singular evento al no haberse incluido en el programa de mano y el que se podía consultar en Internet. Una lástima la mala política de comunicación para unas fiestas tan importantes y que se están desarrollando con tanto éxito y participación popular, a pesar de los pesares y del dios de la lluvia. ¡Feliz Carnaval a todos!