CANELONES DE CANARIAS
HOJAS DE ANTAÑO

CANELONES DE CANARIAS

Tienen más de 70 fábricas que elaboran gofio y su origen isleño queda patente al detenerse en los apellidosde sus pobladores.Están en Uruguay

ROBERTO MERINO MARTÍN
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SU nombre es una derivación del término popular «canariones». Se llaman a sí mismos «canarios», algo que queda reflejado en su folclore y sus usos gastronómicos: tienen más de 70 fábricas que se encargan de realizar gofio y su origen isleño queda patente al detenerse en los apellidos de sus pobladores. Me estoy refiriendo a la región de Canelones, en Uruguay.

Fue el también columnista de ABC, Juan José Laforet, quien puso el dedo en la llaga hace ahora veinte años al hilo de «La incuestionable y decisiva presencia histórica de los canarios en ciudades como Montevideo, fundada por un grupo de familias canarias». Laforet escribió una carta al director del periódico tras la visita de Felipe de Borbón a Uruguay, concretamente a una localidad fundada por asturianos. En dicha estancia, la comitiva española se olvidó, injustamente, de la decisiva influencia de los colonos canarios en el país americano.

Parece que en este asunto las cosas han mejorado desde 1991. Existe un proyecto conjunto entre el Centro de Documentación de Canarias y América (Cedocam) y la intendencia de la región uruguaya de Canelones para recuperar documentos interesantes en la historia compartida de ambas regiones. El coordinador del proyecto y profesor de Historia de América en la Universidad de La Laguna, Manuel Hernández, señaló en prensa que «la idea completa un proceso que pretende recuperar las historias de los emigrantes canarios en el continente americano». Entre el material digitalizado, se encuentran las primeras actas del Ayuntamiento de Montevideo, que fue fundado en 1728 por medio centenar de familias canarias.

El presente trabajo ha rescatado incluso los nombres de los emigrantes canarios que viajaron en los buques fletados desde Lanzarote y Fuerteventura en 1809, que huían de las miserias de la guerra contra Francia y buscaban amparo al otro lado del atlántico. Entre las imágenes, aparecen joyas como las de campesinos en plena labor agrícola, fotografías relacionadas con el hogar e incluso «libros escolares de muchos emigrantes». También sobresale «que la única fábrica de cerámica que existió en Uruguay fue fruto de un emigrante de la isla de Tenerife». El proyecto abarca incluso la digitalización de periódicos canarios que surgieron en Uruguay en los años veinte del pasado siglo.

La intendencia de Canelones comprende unos 30 pueblos. La carta que hoy nos ocupa, la que escribió Laforet, también menciona otro departamento uruguayo: Maldonado. El periódico digital «La Región internacional» publicó hace sólo tres meses un artículo titulado «La Comunidad Canaria de Maldonado, en Uruguay, celebra el Día de Nuestra Señora de Candelaria». En dicho festejo, asegura el medio, la comunidad canaria de Maldonado celebró un acto en el que varios niños, vistiendo traje típico isleño, ofrecieron al altar «productos típicos canarios: gofio, queso de cabra, papas arrugadas, romero, cilantro, flores de lavanda y buganvilla». Y para cerrar el acto, «se cantó la isa a la Virgen de Candelaria». Uno de los municipios que comprenden Maldonado, Punta del Este, es uno de los puntos turísticos más importantes del país. Ubicado en una pequeña península, también su población tiene ascendencia canaria.

Son bien conocidas las relaciones del Archipiélago con Cuba y Venezuela, pero no debemos olvidarnos de la ligazón histórica que une a Canarias con el Uruguay. Sirva este artículo, veinte años después, de apoyo y reconocimiento a aquella «carta al director» enviada por el cronista oficial de Las Palmas de Gran Canaria, Juan José Laforet.