ARANDO EN EL MAR

Canarias como destino seguro

Esto, y no otra cosa, fue lo que se puso de manifiesto en su día en las Jornadas de Turismo y Seguridad

PABLO PAZ
Actualizado:

NADA más publicar el sábado pasado que no estaba de acuerdo con algunas conclusiones de Fitur, en la que «los expertos de siempre» aseguraban que lo más acertado de la actual coyuntura es seguir trabajando en la difusión de la riqueza natural de país, pero sin olvidar que el «sol y playa» sigue siendo la «joya de la corona», me llovieron críticas, la verdad que no demasiado objetivas, sobre mi parecer acerca de que, hoy por hoy, es la «seguridad» el verdadero y primordial valor añadido a una oferta turística donde, obviamente, se ofrece, además, sol y playa. Pero las críticas más feroces —algunas de ellas parecían como si tuvieran la intención de rasgar el folio donde estaban escritas—, las recibí por el mero hecho de atreverme a «congratularme» del mal ajeno, me dicen —aunque jamás utilicé dicho término y menos aún en ese sentido—, al referirme a que algunos destinos, pero sobre todo los canarios, se verían beneficiados por este clima de inseguridad que, en estos momentos, se expande como aceite por el norte de África.

Algunos días después, no muchos, la prensa canaria en general titulaba a toda plana datos tan reveladores como estos: «Plena ocupación hotelera en las Islas debido a la crisis en Egipto y Túnez»; o este otro: «Canarias acogerá a 150.000 turistas de más debido a la crisis del norte de África». No sólo eso; rápidamente el propio viceconsejero de Turismo del Gobierno de Canarias afirmó: «Es evidente que, a los ojos de los clientes, las Islas han reforzado su imagen de “destino seguro”»; añadiendo que, como novedad o como consecuencia de esta crisis política que están viviendo países como Túnez o Egipto, se está produciendo, como algo positivo, la posibilidad de recibir un volumen importante de turistas de ciudades francesas como París, Lyon, Burdeos y Toulouse, que, tradicionalmente, no son clientes nuestros.

No me encontraba, pues, demasiado desencaminado cuando, una y otra vez, he insistido en mis artículos sobre el hecho de que Canarias constituye el destino vacacional natural de los europeos, y de cuantos desean encontrar un clima de confort, excelencia y seguridad en su visita a nuestra hermosa tierra. Y una forma de promocionar Canarias como destino turístico es insistir en que, aparte de nuestros incomparables recursos naturales, estamos preparados y dispuestos para proteger al visitante de cualquier peligro. Esto, y no otra cosa, fue lo que se puso de manifiesto en su día en las Jornadas de Turismo y Seguridad que se celebraron en Tenerife, y que como objetivo se fijó «la necesidad de no solo proporcionar información de interés en cuanto a la seguridad de los destinos turísticos, sino también la necesidad de buscar un foro de diálogo e interrelación entre los actores principales del sector turístico y los responsables de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado». Precisamente, por ello, es tan importante ofrecer un ambiente y un entorno adecuados en relación con la seguridad; una seguridad que debe estar basada en el exhaustivo conocimiento de una realidad que terminará constituyendo, quiérase o no, el factor de decisión del cliente a la hora de viajar o de elegir un destino vacacional y no otro.