Los alcaldes canarios, reunidos en una sesión plenaria de la Federación de Municipios (Fecam) - ABC
el agujero de los municipios

Que ahorren otros

Desde que estallase la crisis allá por octubre de 2007, alcaldes y concejales no han dejado de vender mil y una fórmulas de apretarse el cinturón; sin embargo, no todos los ayuntamientos, ni mucho menos, han tirado de la hebilla

santa cruz de tenerife Actualizado: Guardar
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Decía la concejal Maribel Oñate durante el pleno que el consistorio de Santa Cruz de Tenerife celebró la semana pasada: «El Ayuntamiento es 50 millones más pobre que en 2007». Y, números al margen, tiene razón la edil del Partido Popular en que la corporación de la capital tinerfeña, como la práctica totalidad de las 95 —cabildos incluidos— que pueblan la geografía regional, se ha depauperado sobremanera desde el estallido de la crisis financiera, que luego sería también económica, allá por octubre de 2007.

Claro que, por otra parte, ni el Ayuntamiento de Santa Cruz ni los de otros 38 municipios canarios parecen estar en disposición —estadísticas del Ministerio de Economía y Hacienda en la mano— de alzar la voz en demasía, toda vez que su gestión de determinados capítulos contables no resulta acorde a las estrecheces que sufren la, también, mayor parte de sus administrados.

En la «isla redonda», Gran Canaria, el ejemplo más sangrante aparece al analizar las cifras de su corporación capitalina. El consistorio que preside el histórico militante socialista Jerónimo Saavedra presupuestó en 2007 —es decir, para el último ejercicio del largo período de bonanza económica— unos ingresos de casi 316,7 millones de euros. Ese año, los gastos del capítulo 1, esto es, los correspondientes al pago de nóminas, personal eventual, altos cargos, personal directivo y demás, superaron los 120 millones. Pasarían los duros 2008 y 2009; y llegaría el momento de elaborar las cuentas públicas de 2010, el tercer ejercicio sumido de lleno en la crisis. En consonancia con la situación socioeconómica, los ingresos cayeron entonces por debajo de 305 millones, casi 12 menos que en el último año precrisis, el referido 2007. Sin embargo, el capítulo 1, el mismo que al calor de los tiempos de la recaudación infinita, las transferencias interminables y el crédito a espuertas sirvió para disparar las partidas de altos cargos y nombramientos a dedo y no siempre, y paradójicamente, las de los trabajadores municipales, engordó hasta 130,9 millones, cerca de 11 más que en 2007. En definitiva, la merma de ingresos no solo no derivó en una lógica contención de los gastos de personal, sino que discurrió a la inversa, habida cuenta de que el desplome de las entradas fue casi equivalente al aumento del dispendio vía capítulo 1.

Hay que tener en cuenta que estos números corresponden a los presupuestos consolidados, es decir, el ministerio ofrece la información relativa a las cuentas del ayuntamiento en cuestión y a las de sus organismos autónomos, eliminando las transferencias internas, de modo que obtiene una «radiografía» precisa del manejo que de los recursos públicos hace cada equipo de gobierno.

Sea como fuere, el del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria no es el único de los casos en la «isla redonda». Tan es así que otras seis corporaciones locales «olvidaron» que lo de apretarse el cinturón debía servir también para el agujero del sobredimensionado capítulo 1. Así, y tomando siempre como período de referencia el que delimitan los presupuestos de 2007 y 2010 —principio y último ejercicio de crisis—, Santa Lucía de Tirajana pasó de ingresar 49,8 millones de euros a menos de 48,8, lo que no impidió que el desembolso en personal creciese en cerca de tres millones, de menos de 21 a 23,7.

Otro ejemplo lo aporta Agüimes. Lo que fueron unas entradas de 30,9 millones allá por 2007 cayeron el año pasado por debajo de 29. La factura de la plantilla, asesores, eventuales..., en cambio, aumentó en 1,3 millones, de menos de nueve a 10,3. Se sumaron también a esta extraña fórmula para tiempos de estrecheces los ayuntamientos de Mogán, Santa María de Guía, Firgas y Vega de San Mateo.

Al pasar de la isla capitalina de Gran Canaria a la isla capitalina de Tenerife, los datos que maneja el ministerio público ofrecen otros 14 casos de consistorios que pierden recursos pero no frenan el agujero del capítulo 1. Y, de nuevo, la corporación de la principal ciudad, en este caso la de Santa Cruz de Tenerife, no es una excepción. Si los ingresos en el año que marcó el antes y el después de la peor crisis de las últimas cuatro décadas se presupuestaron en 216,6 millones; en 2010 se desplomarían hasta 187. Una vez más, ello no obstó para que el gasto en personal se disparase en más de siete millones de euros. Asimismo los de Fasnia, Garachico, La Guancha, La Matanza de Acentejo, Santa Úrsula, Santiago del Teide, Vilaflor, Guía de Isora y El Sauzal fueron otros de los gobiernos locales que, pese al debilitamiento del contexto económico, se vieron incapaces de controlar la fuga de fondos públicos por la brecha del susodicho apartado contable. Con todo, y al margen de los citados, son paradigmáticos los ejemplos de La Orotava, San Miguel de Abona, Candelaria e Icod de los Vinos ver cuadro a la izquierda.

Y fuera de las islas capitalinas, en las llamadas «periféricas», tampoco faltan casos. En concreto, 16 más. Entre ellos, destacan los de Puerto del Rosario y Los Llanos de Aridane ver cuadro, pero, en la provincia de Las Palmas, aparecen también los de los municipios majoreros de Tuineje y Antigua —con sendas caídas de ingresos y sendos incrementos, de 300.000 y 800.000 euros, respectivamente, de sus gastos de personal— y la localidad lanzaroteña de Tinajo, cuyo aumento del capítulo 1 sería testimonial —apenas unos 200.000 euros— de no ser por el contexto de crisis y porque sus recursos mermaron en más de dos millones.

En la otra provincia, la de Santa Cruz de Tenerife, sobresalen los ejemplos, en La Palma, de Breña Alta —pierde, siempre entre 2007 y 2010, 2,2 millones y destina al capítulo 1 800.000 euros más— y Puntallana, que desembolsó en concepto de pagos al personal alrededor de 700.000 euros más que antes de la crisis, y ello pese a que sus ingresos cayeron casi en 400.000. Breña Baja, Fuencaliente, Tazacorte —tres casos también marcados—, El Paso y la Villa de Mazo, también en La Palma, amén de Alajeró, Vallehermoso y Valle Gran Rey, en La Gomera, y de Valverde y Frontera, en El Hierro, completan la lista.