Un Cho Vito sitiado por la Guardia Civil ve cómo Costas derriba sus casas

Un Cho Vito sitiado por la Guardia Civil ve cómo Costas derriba sus casas

Actualizado:

EFE

Un vecino de Cho Vito llora mientras es desalojado de su vivienda

ÁLEX HERRERA

SANTA CRUZ. La Dirección General de Costas rubricó ayer el final de Cho Vito, en el municipio de Candelaria. Bajo un gran despliegue policial que sitió, literalmente, el poblado marinero, Costas derribó las 23 viviendas afectadas de las 31 casas que forman este núcleo tras desalojar a sus habitantes.

A las siete y media de la mañana, decenas de agentes, se calcula que más de 70, del Grupo Especial de Operaciones (GEO) de la Guardia Civil llegados desde Sevilla, cercaron totalmente el poblado y sus inmediaciones para comenzar el desalojo de los afectados. Nadie podía acercarse. Hasta tal punto que durante toda la mañana un helicóptero sobrevoló varias veces el poblado. Incluso por mar había «protección» con la presencia de una zodiac.

Tras varios momentos de tensión, los agentes empezaron a sacar por la fuerza, uno por uno, a varios vecinos que se que negaban a abandonar sus casas. Pero el asedio de los Cuerpos de Seguridad del Estado también lo padecieron los medios de comunicación, que en varias ocasiones no pudieron desempeñar su labor por las prohibiciones de los agentes de la Guardia Civil desplazados hasta Cho Vito.

Mientras continuaban los desalojos forzosos con algunos pequeños incidentes, operarios de la compañía Unelco comenzaron a cortar las líneas eléctricas del poblado. Todo estaba dispuesto.

Y fue a las diez y media de la mañana cuando se produjo el primer derribo. Un derribo que paralizó a todo el mundo. Vecinos, medios de comunicación e incluso los propios agentes de policía contemplaron atónitos la escena. La pala mecánica fagocitaba la primera vivienda de Cho Vito, la casa que dio vida y nombre a este poblado. La vivienda que ocuparon doña Dorina y Chovito allá por 1939. Todo se hizo silencio, roto únicamente por el estruendo de la pala mecánica.

Los desahucios seguían poco a poco durante toda la mañana. Los técnicos de Costas marcaban las viviendas que había que tirar al mismo tiempo que retiraban los enseres y muebles del interior de las casas. Algunos afectados abandonaban su hogar casas sin oponer resistencia. Unos sin nada en las manos. Otros con ropa, alguna pertenencias, objetos de valor. Pero todos con el alma destrozada.

Uno de los pocos concejales que estuvo en el poblado junto a los afectados fue el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Candelaria, José Fernando Gómez, quién dejó patente su impotencia. «Veo a personas que llevan aquí toda su vida y ahora les escucho preguntarse donde dormirán esta noche. A mi se me parte el alma», relató el edil, quién exigió la dimisión del alcalde del municipio, Gumersindo García,« ante el abandono total de los vecinos», petición a la que se sumó Asamblea por Tenerife a través de un comunicado «por ser el responsable de los derribos».

Tras desalojar todo el poblado, pasadas las doce del mediodía, Costas retomó las demoliciones hasta completar, a última hora de la tarde de ayer, el derribo de las 23 casas. Para hoy está previsto, una vez finalizadas las demoliciones, que se inicien las labores de limpieza y desescombro de la zona. Por su parte, los vecinos de Cho Vito que conservaron sus viviendas se quedaron ayer sin luz ni agua.