Cho Vito, «o todos o ninguno»

Cho Vito, «o todos o ninguno»

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POR ÁLEX HERRERA

SANTA CRUZ. En la costa de Igueste, junto a la central eléctrica, se alzan sobre la orilla del mar 31 viviendas. Un pequeño rincón del municipio tinerfeño de Candelaria que, sin embargo, podría vivir sus últimos días. El poblado marinero de Cho Vito, que surgió allá por los años cincuenta, lleva tres años y medio luchando contra las decisiones políticas y judiciales para poder salvarse. Pero el martes, podría recibir su última estocada. Su población se ha convertido en referente de la lucha contra las actuaciones contempladas por el Gobierno central en el litoral español. Sin embargo, parece que no habrá marcha atrás.

La Dirección General de Costas ha anunciado que este martes demolerá 23 de las 31 casas de este poblado marinero después de que el 23 de abril de 2008, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número dos de Santa Cruz de Tenerife emitiera un auto en el que notificaba a la Abogacía del Estado la autorización para la entrada y demolición de las 23 viviendas situadas en esta playa.

Una autorización que el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino confirmó la pasada semana, tras considerar que no existe «ni un solo indicio de que existan valores etnográfico en este núcleo», este fue el último clavo al que se agarraron los vecinos para intentar detener las demoliciones y salvar sus casas, y que además «no hay nada que relacione a los ocupantes de la playa de Cho Vito con un poblado marinero».

Sin embargo, pese a esta decisión, los vecinos todavía ven una luz de esperanza, ya que el pasado viernes desvelaron otro auto de la misma titular del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Santa Cruz donde se suspendía, de manera cautelar, la demolición de las viviendas, emplazando a los afectados a que mañana presenten ante los tribunales sus alegaciones. Esta actuación podría retrasar la catástrofe o suspenderla definitivamente, aunque nada asegura que puedan salvarse y que a lo largo de este mes de octubre comience destrucción de sus casas.

«Nos dejaremos la vida»

Sus habitantes se encuentran destrozados. Incluso amenazan con «dejarse la vida» para salvar su hogar. Todo por permanecer en el lugar que les ha visto crecer y donde han criado a sus hijos.

La historia de Cho Vito se escribe con los nombres de Carlota, Antonio, David, Olga, Filiberto, Antonio Alonso, Lali, don Félix o Lolo. Ellos son sólo parte de los afectados por el posible derribo de sus casas. Pero también es la historia de sus hijos, de familias instaladas en este núcleo costero más de 20 años. Pero un caso significativo es el de Tomás González, portavoz de la plataforma creada para salvar las casas. Este hombre vive hace 17 años en Cho Vito. «Llevo aquí desde que nació mi hijo mayor», revela a ABC. «Pero aquí hay gente que lleva viviendo toda su vida», comenta. Sin embargo, su casa es una de las pocas que se ha salvado de la quema. Pese a esto, seguirá fiel a sus vecinos. «Yo no me quedo, o todos o ninguno», asegura con rotundidad.

Pero en sus palabras también rezuman rabia e indignación. Se sienten abandonados por todas las instituciones y los partidos políticos. «Nadie nos ha ayudado», denuncia González. Por ello, están dispuestos a desafiar a todo el que se ponga por delante para salvar sus viviendas, «Me sacarán de mi casa con una pistola o lo que sea, pero no por las buenas», asegura Tomás González. «No nos vamos a ir por las buenas, nos tendrán que sacar a todos», añade.

Sin embargo, todavía hay esperanzas tras el último auto judicial que podría salvar sus viviendas ya que se suspenden de manera cautelar los derribos. Pese a esto, tienen claro que esta última decisión «es sólo una batalla de una guerra».

Este poblado de la costa de Candelaria se enfrenta

a su posible desaparición _ Un auto judicial podría impedir el derribo de sus viviendas _ «Nos tendrán que sacar con pistolas», aseguran los afectados

ACFI PRESS

Parte de las viviendas del poblado marinero de Cho Vito, en Candelaria, que podrían ser derribadas a lo largo de este mes