Vázquez-Figueroa se propone hacer «la gran película de la inmigración ilegal»

BERNARDO SAGASTUMESANTA CRUZ. La idea surgió en el último Festival de Cannes, entre el glamour de las estrellas de cine, pero al calor de las noticias que llegaban desde Canarias. Alberto

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BERNARDO SAGASTUME

SANTA CRUZ. La idea surgió en el último Festival de Cannes, entre el glamour de las estrellas de cine, pero al calor de las noticias que llegaban desde Canarias. Alberto Vázquez-Figueroa planteó la iniciativa entre productores y le prometieron apoyo desde el Gobierno autonómico, para hacer lo que, estima, puede ser «la gran película» sobre la inmigración clandestina.

«Es el momento», dijo ayer en Santa Cruz, invitado a la Feria del Libro, en la que presentó Tierra de Bisontes, su última novela, en la que reaparece Cienfuegos, el cabrero gomero que ya protagonizó, como viajero en busca de aventuras otras obras suyas. Vázquez-Figueroa cree que la cinta tendrá que abordar el asunto de manera completa, con las situaciones que se dan no sólo en el Archipiélago, sino también en otras partes del mundo.

«Tiene que ser una gran producción, de nivel internacional, que puede mostrar este tipo de situaciones tal cual se viven hoy también en Estados Unidos, Alemania o ciertas zonas de Asia», sostuvo. Acaba de firmar, en la ciudad francesa, un contrato para llevar a la gran pantalla una más -ya ronda la decena- de sus novelas, en este caso, Ashanti, que será protagonizada por Joseph Fiennes y Naomi Campbell.

«Los canarios todavía recordamos que no hace muchos años, desde aquí salíamos en una especie de cayucos con vela hacia Cuba, Venezuela o Argentina, donde nos recibían con los brazos abiertos», apuntó. Para el escritor tinerfeño, es necesario que se devuelva ese favor, «olvidando el color de la piel de los que llegan».

La inmigración de los cayucos «no suele ser mala, es mucho peor la que viene de países del este europeo, desde donde han venido, en algunos casos, verdaderos asesinos». En este caso, indicó, «se trata de personas que quieren trabajar, por la cuarta parte del sueldo, en lo que nadie quiere aceptar».