Directivo japonés de Toyota con Ángel Ferrera ante el primer «Corolla» de 1973
Directivo japonés de Toyota con Ángel Ferrera ante el primer «Corolla» de 1973 - ABC

Toyota cumple medio siglo de negocio en Canarias

Comenzó las operaciones en 1969 de la mano de Domingo Alonso hasta la entrada de Ángel Ferrera. Los coches venían en piezas desde Japón hasta la fabrica de Salvador Caetano en Portugal. La base de las islas fue clave para triunfar en África

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Si el negocio del petróleo tiene en las islas cien años, la mitad ha estado cubierto por Toyota porque comenzó a operar en 1969. La liberalización de la economía desde 1972 impulsó la presencia de la marca japonesa en las islas, donde tiene unas ventas de casi cincuenta millones de euros.

Canarias fue un territorio fundamental para el aumento de ventas de la firma en África. Los nuevos retos pasan por la entrada de capital procedente de Canarias en la histórica firma. Toyota trajo a Canarias familias, negocios y cooperación económica a través de firmas como Hitachi, Marubeni, Sumimoto. Y, después, otras del sector de la automoción como Nissan, Mitsubishi o Mazda de Rafael Afonso.

En las islas, la empresa que preside Hattoriyasuyuki tiene una estructura de 43 empleados agrupados en sociedades como Sucorpcity o Sucorpnivaria. Es el grupo heredero de derechos de la antigua Impocasa que impulsó Ángel Ferrera, que sigue presente en la firma japonesa.

Toyota estaba en la órbita de Domingo Alonso, que decidió separar las operaciones al concentrar sus esfuerzos con Volkswagen. Por eso, en 1969 creó Impocasa con sede en la Casa del Marino y servicio de talleres en Míller Bajo. En Tenerife operaba Blandy, que en 1975 fue controlada por Ferrera. El primer Toyota Corolla se matriculó el 25 de abril de 1973.

El acuerdo de Canarias era posible porque en la década de 1970 también marcó el inicio de la producción en Europa. Salvador Caetano, en 1968, todavía socios de Domingo Alonso, llevó a cabo la primera construcción del Toyota de fabricación europea en 1971.

Al construir vehículos a nivel europeo, el fabricante japonés podía mejorar su servicio a los clientes. reduciendo los tiempos de entrega, manteniendo los costos bajos y respondiendo mejor a los gustos y preferencias de los clientes europeos. La distancia entre Canarias y Portugal y el sistema arancelario de las islas ayudaba a matricular los coches en las islas y servía de palanca de ventas en otros lugares de Europa y África, donde triunfaban los Land Cruiser.