Sossa, el gran corsario de Canarias en la Guerra de la Oreja de Jenkins

Su buque «San Telmo» era conocido en el mundo tabernario de Madeira, Cádiz, Agadir y las islas como «El Dragón»

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

La « Guerra de la Oreja de Jenkins» tuvo en las islas Canarias algunos efectos colaterales: ataques ingleses que fueron frenados por los isleños y el lanzamiento de la figura de Pascual de Sossa, poco conocida en las islas por la situación de neutralidad del archipiélago.

En aquella época de conflicto, entre 1739 y 1748, había pocos armadores y capitanes corsarios procedentes de Canarias o establecidos en las islas. Jacome Canese (que murió por no querer arriar la Bandera Española tras ser secuestrado por ingleses en 1741) y Agustín de Oneto eran de Génova, Juan Piñeiro de Portugal. Todos tiraban de marineros canarios. Solamente había un isleño operando: el lanzado de Pascual de Sosa. 11o marineros insulares a sus órdenes.

Los ingleses tenían armados unas 377 embarcaciones con bases en Gibraltar, Menorca y Caribe. Hubo un pacto no escrito de dejar fuera del circuito a Mallorca y Canarias para que el dinero siguiera fluyendo. El que más presionaba para mantener esta situación ambigua era el armador de Malta Antonio Miguel, mayor naviero de las islas y que tenía negocios con los ingleses.

La balandra San Telmo

Pascual de Sossa tenía sus propios barcos corsarios y trabajaba también, en parte, para Antonio Miguel. Hijo de Domingo Rodríguez y de Ángela de Sossa, natural de La Laguna, desde 1740 tenía patente real con la balandra San Telmo. Su primera captura fue el vergantín británico Samuel en Berbería (posiblemente a la altura de Agadir) y llevado a Tenerife ese año.

En 1741 desde Fuerteventura hasta Guinea estuvo persiguiendo a un barco inglés que se llamaba Amistad. En 1742, armado con el Nuestra Señora del Rosario abordó en aguas portuguesas de Madeira a la fragata británica Joven Neptuno, también llevado a Tenerife. En 1746 en una saetía de nombre San Joseph y María, apresó y condujo un barco hasta Lanzarote.

El corsario canario tenía locos a los ingleses. En octubre de 1745 capturó dos buques abanderados en Londres y en 1747 apresó un bergantín británico con tabaco, que fue vendido en Cádiz. En 1746 volvió a regresar a Madeira y atacó otro buque inglés durante dos horas hasta acabar con ellos, conducidos nuevamente a Canarias. En 1747 su buque ya era conocido en el mundo tabernario de Canarias y Agadir como «El Dragón».