Primera huelga en Canarias contra EQT tras comprar Emalsa

Las Palmas de Gran Canaria Actualizado: Guardar
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Los trabajadores de la empresa Emalsa, la empresa del ciclo integral del agua que controlada desde 2018 por el fondo sueco EQT a través de la firma francesa Saur, representados por sus comités de empresa compuesto por los sindicatos CIE, UGT y la Federación de Servicios a la Ciudadanía de Comisiones Obreras Canarias (FSC-CCOO) inician en agosto huelga indefinida.

Saur ha ganado este verano la norma ISO 37001 para sus actividades francesas. La empresa que preside Louis-Roch Burgard tiene 9.000 empleados (1.250 millones de facturación. Acaba de hacerse con el control del servicio de agua en Barranquilla, Colombia.

Los sindicatos explican que este conflicto se origina por la gestión del inversor privado en la empresa, la sociedad filial española Gestagua, que aseguran «ha propiciado una política encaminada a deteriorar las relaciones laborales y la prestación del servicio».

La convocatoria de la huelga está respaldada por el 94 por ciento de la plantilla, que celebró una multitudinaria asamblea el jueves en la que se comisionó al comité de huelga a llevar a cabo todas las medidas a la resolución de un conflicto.

Los sindicatos inciden en que la convocatoria de la huelga es el «último instrumento que tienen en su mano», después de que las peticiones al alcalde de Las Palmas de Gran Canaria y presidente del consejo de administración de Emalsa, Augusto Hidalgo (PSOE), «han sido desatendidas».

Al respecto, consideran que Gestagua está llevando a cabo un «uso abusivo» del régimen disciplinario de la empresa, habiendo despedido hasta a cinco empleados en los últimos meses, de ahí que la primera exigencia de la convocatoria de huelga es que «se ponga fin a esta práctica, que solo busca amedrentar al colectivo de trabajadores, lo que, finalmente, se acaba convirtiendo en un deterioro del servicio».

También piden plantillas mínimas que sean las «adecuadas» para la prestación de un servicio de suministro de agua para una ciudad como Las Palmas de Gran Canaria, ya que aseguran que desde que se permitió la participación privada en la empresa Emalsa «se ha producido una reducción de la plantilla en un 25 por ciento, lo cual se corresponde con la lógica de abaratar los costes laborales y reducir la calidad del servicio para engrosar» los beneficios privados de la empresa.

Por último, indican que tras presentar el preaviso de huelga, el comité de empresa exigirá al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria que medie en la solución del conflicto y se involucre en la necesidad de dotar a la empresa Emalsa de la estabilidad laboral que sus trabajadores reclaman y la calidad del servicio que demanda la ciudadanía.