VIVIR EN SAN BORONDÓN

El Día de la Hispanidad

Para ellos sólo es respetable lo que coincide con sus eslóganes, no con su pensamiento que, sinceramente, hay serias dudas que lo tengan

josÉ FRANCISCO FERNÁNDEZ BELDA
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Las autoridades políticas de Las Palmas de Gran Canaria, en especial las municipales y las fuerzas de la cultureta subvencionada, han vuelto a considerar que era “políticamente incorrecto” recordar el 12 de de octubre como el Día de la Hispanidad y la fecha en que Cristóbal Colón unió dos mundos que se habían desarrollado independientemente y con total desconocimiento el uno del otro. Es sin embargo un acontecimiento que se conmemora en medio mundo como un hito histórico, sobre todo en América y desde el Ártico al Antártico.

Diferente cuestión es el análisis de la historia posterior, como todas con luces y sombras, con buenos y malos en ambas orillas, con demasiada demagogia populista y falta absoluta de rigor histórico. En suma, discutida y discutible, diría el próximo ex presidente de España, “por la gracia de Dios” como se glosaba en las monedas de antaño.

Pero como los inmigrantes de la América Latina en Gran Canaria, gentes al margen de las soflamas políticas, no tienen ese tipo de prevenciones ayer programaron el “VII Encuentro Multicultural por el Codesarrollo”, en la Plaza del Pilar. No se acaba de entender muy bien que relación guardan los pasacalles, actuaciones musicales, danzas del mundo, artesanía o gastronomía con el desarrollo en común, si es que eso quiere significar lo de codesarrollo, en especial el económico y social que se suele predicar. El hecho de que participen tan sólo grupos hispanoamericanos, con la excepción de Sierra Leona Slacan, y no de otras culturas muy afincadas en Gran Canaria, (como la de India o África, desde Marruecos hasta algunas naciones subsaharianas), hacen pensar en una celebración indirecta del Día de la Hispanidad sin nombrar a España.

Los hispanos de Nueva York no quisieron olvidar la historia y por otro año más, miles de banderas multicolores inundaron la Quinta Avenida durante el tradicional desfile de la Hispanidad. Lo llaman así, sin sucedáneos ni circunloquios, y no ocultan lo que sucedió aquel 12 de octubre de 1492 en la Isla de Guanahaní, aunque que otros digan que fue a Cayo Samaná en las Bahamas donde arribó Colón por vez primera. Del norte al sur, desde los mariachis mexicanos al tango, también del este al oeste, con la salsa caribeña y las canciones y bailes del altiplano andino, todos celebran juntos su herencia cultural sin falsos complejos y dejando a un lado rancias consignas políticas. “¡Alza tu bandera mostrando los colores de la diversidad latinoamericana!”, invita el canal de TV neoyorquino Univision 41.

Sabor agridulce deja una noticia que llega desde el municipio de San Rafael de Carvajal, en el estado venezolano de Trujillo. Tal como relata el Diario de Los Andes, militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela y de la juventud rebelde sustituyeron por su cuenta el busto y la placa de Cristóbal Colón para colocar la imagen del Indio Castán y renombrar la Plaza que se encuentra en la entrada del municipio. Las redes sociales y el alcalde, Marcos Montilla, calificaron de vandalismo sin paliativo estas acciones. “Estas cosas son las que no deberían pasar en Venezuela en donde grupos violentos, sectarios y fanáticos arremeten contra todo aquello con lo que no están de acuerdo, violando la constitución y las leyes de la República.

Nos duelen profundamente estos hechos y los repudiamos. Los responsables de esta situación son personas totalmente disociadas, y dislocadas, quienes deberían reflexionar, porque es una falta de respeto a nuestra diversidad cultural, al municipio y a la comunidad en general”, declaró el alcalde. Y lo que dice es tan de sentido común que tal vez sea por eso que esos grupos, autodefinidos como democráticos populares y bolivarianos, quieren imponer a todos por la fuerza sus concepción de la libertad, practicando un liberticidio totalitarista. Para ellos sólo es respetable lo que coincide con sus eslóganes, no con su pensamiento que, sinceramente, hay serias dudas que lo tengan. A la vista está, para quien quiera verlo. Y no es un fenómeno privativo de aquellas tierras, por aquí también hay grupos antisistema, más o menos abiertamente apoyados por los gobiernos, que atemorizan y coaccionan a representantes políticos y líderes socio-culturales. Unos y otros, ante la manifiesta indefensión en que se encontrarían, prefieren ni intentar dar la batalla por la libertad individual frente a lo “política o gubernalmente correcto”.

Así nos va y manifiesto mis serias dudas de que, con las elecciones del 20N, algo cambie, gane quien gane.