La «paranoia» de Franco con los reclutas de Canarias

Las autoridades militares no estaban seguras de la actitud de los soldados isleños por una posible invasión británica y en 1941 se ordenó que los batallones móviles estuviesen formados «precisa y exclusivamente» por tropas peninsulares

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

El general Franco no tenía mucha confianza en los isleños y menos en los reclutas de Canarias en caso de una invasión británica en la II Guerra Mundial. El motivo era que el régimen alemán suministró información sobre las simpatías que generaba en Canarias el Reino Unido.

En Madrid se hizo caso a los alemanes y se generó un marco de desconfianza ilógico con el histórico valor acreditado en la defensa de Canarias por los isleños. En 2019 una altísima proporción de las condecoraciones por el valor demostrado en el ejercicio de su trabajo profesional está en posesión de militares de Canarias.

Pero en 1941 la desproporcionada información de los alamanes se asimiló por la Dirección General de Seguridad sin las medidas necesarias de prudencia. Por ello, se generó una orden del jefe del Estado Mayor de Ejército de Tierra al capitán general de Canarias con fecha cuatro de octubre de 1941.

La disparatada sospecha se fundamentaba en que, en caso de una intervención en la II Guerra Mundial en Canarias, los canarios no se negarían a ser invandidos por los británicos, de acuerdo con una investigación académica publicada este febrero por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

Los militares nazis informaron al círculo de poder que estaba con Franco que los canarios estarían encantados de ser ingleses antes que españoles bajo su mando.

Es cierto que en Canarias existía malestar con Franco por razones económicas. Desde 1930 hasta 1940 Canarias tenía un PIB mayor que el resto de España y similar al existente a lo que hoy sería la media de la UE. Pero la llegada la autoarquía produjo un desplome y a partir de ahí, PIB per cápita es inferior a la media de España y de la Eurozona.

El 33% de las divisas que entraban en España en 1942 procedía de Canarias; pero la miseria era tal que en 1949 los canarios se iban en masa a Venezuela

En Canarias hubo muchos problemas económicos como en el resto de Europa. Franco visitó Canarias en 1950 y tampoco cedió a las presiones empresariales para que la economía de las islas se abriera, como estaba antes de la Guerra Civil. Fue en 1972 cuando Carrero Blanco lanza el Régimen Económico y Fiscal (REF) de Canarias y se devuelve en 1986 el estatus a Canarias de «tercer país» a efectos aduaneros.

En 1936 España necesitaba divisas y un 33% del dinero del extranjero que entraba en nuestro país procedía de Canarias. Al régimen le iba muy bien con el sistema: Mientras la divisa internacional se pagaba el dólar a 30 céntimos de euro, el Instituto de Moneda Extranjera del Banco de España pagaba en las islas a seis céntimos de euro. La diferencia se la quedaba el régimen.

Los detentadores de esa riqueza repercutieron en los salarios el descenso de margen y se redujo la distribución de la riqueza: llegó entonces a Canarias una gran miseria que coinciden en documentar los espías alemanes y británicos que, en paralelo, tienen en Las Palmas y Santa Cruz de Teneofe su propia «guerra silenciosa» por el control del Atlántico a través de los puertos de Canarias.

Esa miseria se puso de relieve en la enorme diáspora que se fue a Venezuela y Cuba de manera, inicialmente, clandestina. Desde 1949 se inició una riada migratoria legal que generó grandes remesas a las islas.