Atasco provocado en Saucillo (Gáldar) por «enterados» para ver los restos del fuego en Caideros
Atasco provocado en Saucillo (Gáldar) por «enterados» para ver los restos del fuego en Caideros - Ayuntamiento Gáldar

Los noveleros por el incendio de Gran Canaria, nuevo riesgo en el campo quemado

El Gobierno de Canarias descarta aplicar toque de queda como ya tiene Agüimes para menores. «Tener que parar un camión, cargado de agua, en pendiente, con prisas, porque un sujeto quiere sacar fotos para el Instagram debería ser calificado como acto de sabotaje», afirma un agente de la Policía Canaria

Lomo Pavón (Gáldar, Gran Canaria)Actualizado:

Las autoridades canarias están de los nervios por la figura del novelero, definido por la Academia Canaria de la Lengua como «muy aficionado a las fiestas». La RAE apunta que es alguien «que se deja llevar por la imaginación y que suele inventar o explicar historias fantásticas o imaginarias». En las islas se usa novelero para tildar al «enterado de turno».

Para que exista «postureo digital» debe haber, por ejemplo, fotos o vídeos desde el frente de batalla del incendio de Gran Canaria o de suelo quemado que ha costado cientos de años en matenerlo verde. Los noveleros se lucen con estas fotos olvidando que este año tienen una Navidad con nieve de carbón. Esta semana han liado un tremendo atasco a la altura del «bar Pepe» en Saucillo en Gáldar que era imposible circular para los vehículos de seguridad.

Una cosa son los ganaderos y agricultores saturando las carreteras a ver sus animales o bucando los que se han escapado y otra cosa son los desgraciados noveleros. Tienen cientos de kilómetros para recorrer; pero optan por «echarse al monte» para contar algo que llene su realidad líquida que diría Baumann, filósofo preferido de Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, con miles de personas evacuadas de sus casas.

¿Toque de queda?

Esta semana, en medio de la crisis por el incendio de la cumbre de la isla y que ha destrozado, de momento, 10.000 hectáreas de suelo, hubo hasta ciclistas ejercitando sus gemelos y tragando humo con el consiguiente riesgo de incremento de gasto público sanitario por culpa de esta «gente». Lo más grave: el riesgo para la vida de profesionales de emergencias que están apagando un incendio desvocado. «Les ponen carriles en Las Palmas y suben a Ca Fermín», apunta Bonifacio Medina en la parada de guaguas de Lomo Pavón.

«Tener que parar un camión, cargado de agua, en pendiente, con prisas, porque un sujeto quiere sacar fotos para el Instagram debería ser calificado como acto de sabotaje al Estado», explica a ABC un agente de la Policía Canaria en un cruce en Valleseco, lugar donde se originó el pasado sábado el incendio que ha costado seis millones de litros de agua, mayormente salada, sobre la capa freática de la isla.

El jefe del operativo de Emergencias del Cabildo de Gran Canaria, Federico Grillo, dijo esta semana que la mayor parte de las muertes se producen en incendios civiles es durante las evacuaciones. Y, por eso, no quiere ver a nadie no acreditado en espacios con riesgo.

Los alcaldes presionan para abrir carreteras

Un alto cargo de la Administración canaria explica que «no podemos declarar el toque de queda o disponer de medidas legislativas similares, en un tercer nivel la lucha contra las llamas las dirigiría un general, que no pasa nada tampoco; eso ya son otras normas y otro mundo». En Agüimes Antonio Morales estableció en 20o2 cuando era alcalde un toque de queda para menores y sigue en vigor. Uno de los pocos casos que hay en España desde una autoridad local.

El gabinete de crisis del Gobierno de Canarias está siendo presionados por alcaldes para que abran vías terrestes en contra del criterio de los técnicos. Presiona la hostelería y vecinos. Un funcionario explica que «te dicen que solamente son 500 metros de carretera, y eso es una barbaridad de espacio, y como no se atiende la petición, la presión se convierte en discrecional y eso comporta una serie de riesgos que yo no firmo».

Los bomberos advierten que hay indicios lógicos de «suelo dormido», es decir, que con un aumento de temperaturas y algo de viento favorable, de buenas a primeras «se monta un Flandes».