«Mis novelas son una propuesta de acción» Donato Ndongo _ Escritor

POR AYOZE GARCÍALAS PALMAS. Escritor, profesor universitario, exiliado y voz crítica con los regímenes dictatoriales que atenazan Guinea Ecuatorial (su país natal) desde hace décadas, Donato Ndongo

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POR AYOZE GARCÍA

LAS PALMAS. Escritor, profesor universitario, exiliado y voz crítica con los regímenes dictatoriales que atenazan Guinea Ecuatorial (su país natal) desde hace décadas, Donato Ndongo, todo un referente entre los autores africanos que escriben en español, se encuentra estos días en Canarias para presentar su última novela, El metro, y dar sendas conferencias en la Casa África (hoy, miércoles, a las ocho de la tarde) y el Cabildo tinerfeño (mañana a la misma hora).

-Las disertaciones que pronunciará esta semana en Gran Canaria y Tenerife versan sobre el paso de la literatura oral a la escrita que se ha producido en su país. ¿Ha sido este proceso respetuoso con la tradición?

-Las literaturas orales, en las que venía desarrollándose exclusivamente la cultura en Guinea Ecuatorial, son muy importantes, pero tienen un defecto fundamental: no perviven. Dependen de la memoria para su transmisión y, al final, terminan distorsionándose. La escritura, que nos fue aportada por la colonización, es un paso beneficioso para conservar las tradiciones y encontrar nuevas formas de contar historias.

-Y esa distorsión, ¿no puede suponer un enriquecimiento?

-Cualquier forma de creación es adecuada siempre que sirva para algo. En Guinea Ecuatorial se empezaron a fijar las leyendas por escrito y en español a partir de los años treinta. Eso permitió que no se perdieran y dio paso a la novelización. Nació así una nueva forma de creación literaria propia de un periodo de transición armoniosa entre la literatura oral y la escrita. La que yo considero primera novela de un escritor guineano, Cuando los combes luchaban, de Leoncio Evita, se publicó en 1953, y parte de una leyenda popular a la que se añaden elementos de ficción. Esa combinación permite hablar de una novela y no de un simple relato tradicional, guarda un inmenso potencial para el futuro. Los escritores guineanos tienen a su disposición un amplio repertorio de leyendas y tradiciones que pueden convertir en material para sus novelas; creo que esa es una importante aportación que podemos hacer a la literatura en español.

-¿Hay espacio en el mercado editorial nacional para los autores africanos?

-Antes de que el nigeriano Wole Soyinka ganara el Nobel en 1986, en España no se conocía nada de la literatura africana. A partir de entonces se ha empezado a paliar esa situación poco a poco: al igual que cada vez hay una mayor presencia comercial española en África y un mayor interés por los temas de ese continente, han ido apareciendo algunas ediciones de autores africanos. Aunque muy tímidamente, se comienza a romper la tendencia de no considerar importante la literatura de estos países, pero aún queda mucho que hacer.

-¿En qué sentido?

-Yo, por ejemplo, he vivido en España durante más de treinta años y nadie me ha hecho caso. En cambio, hay escritores de aquí que se van a África tres semanas, escriben un libro y venden muchísimo. Es lo mismo que ocurre en otros campos: se pretende excluir al africano de los temas que le afectan. Nosotros conocemos esa realidad, hemos reflexionado sobre los problemas y tenemos las soluciones, pero nos siguen tratando como si fuéramos unos eternos niños.

-¿Qué ha querido expresar con su novela `El metro´?

-Como inmigrante, la huida masiva de africanos para buscar nuevos horizontes de prosperidad es un tema que me preocupa. Me interesaba ofrecer una visión global del problema, mostrar no sólo los efectos, sino también las causas que llevan a estas personas a abandonarlo todo en pos de una quimera. Porque, luego cuando llegan aquí, descubren que esto no es el edén, y a menudo pasan muchas dificultades.

-Se trata, por tanto, de una obra con tintes de denuncia social.

-En la etnia fang, a la que pertenezco, no existe el arte por el arte, sino que tiene que ser útil, además de bello. Mis libros son una propuesta de acción para que se resuelvan los problemas que aquejan a esta generación de africanos. Y la inmigración es uno de los más terribles: al fin y al cabo, si todos los jóvenes se van de África, ¿qué será del continente dentro de treinta años? La sociedad española se está acostumbrando con los inmigrantes a mirar pero no ver, y yo he pretendido dotar de identidad, de nitidez, a esas `sombras´ que la gente se encuentra todos los días en la calle.