Una de las dos momias guanches, los aborígenes que habitaron por primera vez las Islas Canarias,se exhibe en una urna del Museo de la Ciencia y el Hombre de Santa Cruz de Tenerife, después de que ambos cuerpos hayan sido devueltos al Cabildo tinerfeño por

Una de las momias guanches traídas de Argentina tiene las piernas encogidas

Diversos análisis forenses determinarán la zona de procedencia de las momias y las enfermedades que pudieron padecer en vida, así como su edad y alimentación

EFE
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SANTA CRUZ DE TENERIFE. Las dos momias guanches que han sido restituidas a Tenerife tras permanecer más de un siglo en Argentina serán sometidas a pruebas forenses y genéticas, y se estudiará por qué una de ellas tiene las piernas encogidas, una posición absolutamente desconocida en los restos aborígenes de las Islas.

Los directores de los museos Arqueológico y de Bioantropología de Tenerife, Rafael González Antón y Conrado Rodríguez, respectivamente, coincidieron ayer en calificar como «un verdadero hito histórico» para Canarias el hecho de que por primera vez se haya devuelto al Archipiélago parte de su patrimonio histórico disperso en el extranjero.

Rafael González Antón afirmó, en el acto de recepción de los restos aborígenes, que llegaron en la noche del martes a Tenerife procedentes de Madrid, tras una estancia de 104 años en el Museo de Ciencias Naturales de Necochea (Argentina), que las dos momias presentan «un enorme interés científico».

Más adelante, González Antón reconoció que parte del interés «añadido» lo provoca el que una de las momias mantiene una postura corporal desconocida entre los restos localizados hasta la fecha, lo que «sorprende» a los investigadores. «Aparentemente», precisó el científico, «no se trata de una posición fetal, pues sólo presenta las rodillas encogidas».

Cuevas funerarias

El director del Museo Arqueológico dijo posteriormente a los periodistas que esta postura podría estar relacionada con la necesidad del pueblo aborígen al que pertenecen las momias de acomodar el cuerpo a las cuevas funerarias, aunque lo habitual es que los cuerpos encontrados en los enterramientos apareciesen en posición decúbito supino, esto es, descansando sobre la espalda.

Por su parte, Conrado Rodríguez, director del Museo de Bioantropología de Tenerife, explicó que a partir de la jornada de hoy se someterá a los cuerpos a diversos estudios forenses, patológicos, radiológicos y de genética molecular, además de efectuarles una tomografía axial computerizada, para averiguar, entre otros datos, su zona de procedencia y las enfermedades que pudieron padecer en vida.

También se les harán pruebas de carbono 14 para datar su edad y se realizará una reconstrucción química de la dieta que seguían para determinar qué tipo de alimentos tomaron en sus últimos diez años de vida. En este sentido, Rodríguez precisó que una de las momias conserva parte de sus vísceras, por lo que con los citados estudios se podría llegar a saber cuál fue la última comida que ingirió.

Además se analizarán los restos de piel de ambos cuerpos, con lo que se pretende deducir la técnica empleada por los aborígenes canarios para la momificación.

De las dos momias, la que presenta un mejor estado de conservación pertenece a una mujer y mide 158 centímetros de largo, mientras que la del hombre tiene un mayor grado de deterioro y está fragmentada, ya que hace tiempo la cabeza fue separada del tronco con el fin de que se investigara su origen en un centro de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires.

Precisamente en el Museo de La Plata se encuentra la tercera de las cuatro momias que integraban la colección del «Gabinete Casilda de Tacoronte», al que pertenecían los cuerpos devueltos a Tenerife desde la localidad argentina de Necochea. Por el momento se desconoce el destino del cuarto cuerpo momificado.

Exhibición definitiva

La consejera del Cabildo de Tenerife y presidenta del Organismo Autónomo de Museos y Centros de la institución, Fidencia Iglesias, expresó su agradecimiento al Gobierno de Argentina y las autoridades de Buenos Aires y Necochea, que previsiblemente acudirán a la isla a finales de mes.

Las momias serán expuestas al público después de la citada visita de las autoridades de Necochea y se situarán de manera definitiva en la zona de exhibición de restos aborígenes del Museo de la Naturaleza y el Hombre de la capital tinerfeña, para lo que se ha encargado un proyecto de ampliación que durará previsiblemente unos seis meses.