Más de veinte días después, sigue presente el lodazal

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El histórico santuario capitalino ha sido uno de los mayores damnificados de la abundante lluvia del pasado 1 de febrero, que se saldó con multitud de desperfectos y un lodazal que aún no ha sido limpiado del todo. Aún tres semanas después, técnicos y demás operarios del Cabildo Insular tienen que acudir a diario para restablecer la normalidad.

«No se ha podido abrir al culto, los bancos y otros enseres y ornamentos de distinto valor han resultado muy dañados», explica el párroco. El fango es lo más difícil de limpiar.En aquel día, y como la iglesia se encontraba en obras, muchos ornamentos del siglo XVIII, que antes se guardaban en vitrinas, estaban en cajas y quedaron flotando en el agua.

La iglesia se fundó en 1944 y en 1600 se reconstruyó parcialmente tras quemarse su techo. Es la primera iglesia que se creó en Tenerife, y la que guarda la cruz de la Conquista, además de otros documentos.