Maribel Verdú y Aitana se acogen a «Un dios salvaje»

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ABC

SANTA CRUZ. El Centro de Iniciativas de La Caja de Canarias (Cicca) se viste de gala para acoger la obra de teatro «Un dios salvaje», el gran éxito teatral de la temporada, con una interpretación colosal por parte de Maribel Verdú, Aitana Sánchez-Gijón, Pere Ponce y Antonio Molero, que juntos ofrecen sobre el escenario un espectáculo incomparable.

Las representaciones tendrá lugar en el Cicca los días 14 y 15 de mayo, y las entradas ya están a la venta en los canales habituales: www.cajatique.com, 902 405 504, cajeros expendedores y taquilla del Cicca (esta última sólo de tarde). «Un dios salvaje» es una profunda tragedia, cuyas situaciones, tan extremas como reales, la convierten en una desternillante comedia que deja en el espectador un rotundo mensaje sobre la complejidad de las relaciones humanas.

Es difícil entender un montaje de estas dimensiones sin las interpretaciones de Maribel Verdú, Aitana Sánchez-Gijón, Antonio Molero y Pere Ponce. Cada uno de ellos es una cabecera de cartel. Juntos, un cheque al portador.

Sus trabajos son sencillamente extraordinarios, tanto por sus voces como por sus silencios, así como por su gestualidad y su capacidad de transformación. La obra es de la escritora y dramaturga francesa Yasmina Reza y está dirigida por Tamzin Townsend.

Trama sutil

El espectáculo cuenta la historia de dos parejas que se reúnen después de que el hijo de una de ellas, de nueve años, golpee al de la otra en un parque.

Lo que empieza como un encuentro de conciliación, tolerancia y comprensión termina en un enfrentamiento abierto que desafía cualquier acuerdo cívico, revelando el «dios salvaje» dentro de cada personaje.

La anécdota en el nuevo texto de Reza es una pelea entre niños en la que uno pierde dos dientes. Los padres de ambos se reúnen para hablar del conflicto. Cuando se levanta el telón los vemos charlado reposadamente, civilizadamente, hipócritamente.

No hay que ser un lince para adivinar que esa pose se desvanecerá pronto. Y así sucede. El conflicto entre los menores pasa a un último plano cuando los cuatro personajes comienzan a despedazarse