Germán Suárez
Germán Suárez - ABC

Luto en Canarias por la muerte del rostro humano de la industrial naval

El fallecido presidente de Astican hizo recomendaciones que incluyó cambios fundamentales en la educación, incluido un mayor énfasis en la ética y las humanidades. Germán Suárez era mecenas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y de la Sociedad Científica Museo Canario

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

La víspera del Día de la Madre de este 2019 falleció el armador canario Germán Suárez. Un ataque cardiaco mientras paseaba fundió, ante la madre de sus tres hijos, Ana, Carlos y Germán, su corazón en su tradicional paseo diario que realizaba a sus 74 años de edad. Era devoto del camino diario suave y de travesías con rumbo tanto en tierra como en mar: era presidente de un conglomerado de negocios nucleado en España en Astican y Astander. Con ingresos medios anuales de 100 millones de euros, Astander aportó en 2017 38,8 millones de euros, era posiblemente el empresario con más poder en Canarias en los últimos 40 años.

Su primer contacto en el negocio portuario fue con Marítima Vasco Canarias. Desde los 32 años se lanzó al negocio directamente con el apoyo de su esposa, María de la Luz, con Italmar Consignaciones. Esa sociedad sirvió de palanca para otros negocios: desde Clínica San Roque, Inerza o Binter Canarias. En las islas, la familia Suárez Calvo trabaja con su socio griego Thanassis Laskaridis. En el turismo, con el grupo Martinón.

Llevaba en el negocio portuario casi 60 años. Su actividad dependía en buena parte de los precios del petróleo por las reparaciones navales. Esto le permitía preparar horizontes complejos. El negocio de la reparación de plataformas petrolíferas. A mayor precio de barril de petróleo, más reparaciones navales. Era socio de Rolls Royce Marine y General Electric y competidor de Zamakona e Hidramar en mecánica naval.

Los puertos de Canarias están en una excelente posición al ubicarse entre UE, Caribe, América del Sur y África occidental. Suárez le sacó partido a esta ubicación ubicación. Defendía reparaciones y suministros a buques a flote como herramienta de generación de liquidez.

Hijo de un guardia civil de Arucas que fue destinado a San Mateo, en el interior de Gran Canaria, Germán Suárez (nacido en 1944) encarnaba un ejemplo del rostro humano en el violento negocio portuario. Inspiró a una generación de empresarios de familia portuaria a bajar de sus pedestales y mostrar cierta empatía por las personas con las que estaban tratando y sobre quienes tenían poder.

Mecenas

Suárez además de presidente de Astilleros Canarios era confidente de líderes políticos canarios. Era empresario y diplomático porque interpretaba que la estabilidad institucional era clave para que los puertos de Canarias fueran caladero de negocios. Lo de diplomático es porque hablaba poco en público de política. «Aquí lo que hacemos es fabricar leyes y no se derogan las superpuestas, esto es un problema», afirmaba.

Sus recomendaciones incluyeron cambios fundamentales en la educación, incluido un mayor énfasis en la ética y las humanidades. Era mecenas de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y de la Sociedad Científica Museo Canario, entre otros.

En 1989 cogió las riendas de una empresa quebrada técnicamente como Astican y la pueso en marcha. En pocos años, había creado una corporación empresarial que dedicó beneficios a aumentar cuota de mercado portuario e inversiones en tecnología, turismo y activos fijos. A juicio de José Juan Rordríguez Castillo, que coincidió con Suárez en el mundo portuario, «Germán cambió la forma en que el mundo portuario hacía negocios basada en la lealtad y honestidad».

«Germán fue siempre una figura respetada y querida, dotada de una gran sencillez y cercanía y durante su carrera se erigió como un pilar esencial de nuestra sociedad, tanto como impulsor de la industria de las islas como del turismo canario», afirma el presidente del Círculo de Empresarios de Gran Canaria, Mario Romero.