Neil Armstrong poco después de pisar la Luna, descansando en Maspalomas, tocando el timple.
Neil Armstrong poco después de pisar la Luna, descansando en Maspalomas, tocando el timple. - ABC

El largo idilio de la NASA con Canarias

Las similitudes morfológicas entre el flujo de arena en los deslizamientos de las dunas Namib (Marte) y los observados en Maspalomas son sorprendentes

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

En 1969, Estados Unidos quiso que los astronautas Armstrong, Aldrin y Collins pasaran unos días de descanso en Maspalomas nada más regresar de la Luna, como agradecimiento a la contribución que el centro espacial del sur de Gran Canaria había hecho al seguimiento del Apolo XI. El largo idilio de la NASA con las Islas Canarias sura ya medio siglo.

El nombre de Maspalomas está ligado a la carrera espacial desde la más famosa de las misiones Apolo, la que envió en julio de 1969 al primer hombre a la Luna, en una curiosa relación entre la NASA y la emblemática playa de Gran Canaria que se ahora se retoma mucho más lejos todavía: en Marte.

Los científicos habían observado hace tiempo que en la superficie del Planeta Rojo hay grandes campos de dunas móviles con un aspecto muy parecido a los de la Tierra, uno de los cuales, el conocido como Bagnold, fue explorado en 2012 por «Curiosity», el robot que la NASA logró situar en 2012 en el cráter Gale.

El paseo que el «Curiosity» se dio entre noviembre de 2015 y principios de 2016 por las dunas Bagnold no sólo ha deparado uno de los «selfies» más famosos de la carrera espaci,al que el que el robot se hizo el 19 de enero de 2016, sino que ha proporcionado toda una colección de fotografías sobre esa zona de gran utilidad para comprender cuál es la dinámica de las dunas en Marte.

La web oficial de la NASA explicaba en esas fechas, antes de que el «Curiosity» exploraba por primera vez ese terreno, que las dunas de Marte «tienen una textura diferente» a las terrestres, con ondas que «son mucho más grandes que las que se encuentran en la parte superior de las dunas en la Tierra»; y no se sabe por qué.

«Disponemos de modelos basados en la presión de aire inferior. Se necesita una velocidad del viento superior para que una partícula se mueva en estas dunas de Marte. Pero ahora tenemos la primera oportunidad de hacer observaciones detalladas», apuntaba.