El sargento Aranda en Villa Cisneros
El sargento Aranda en Villa Cisneros - Hermandad Tropas Nómadas

La integración de las Tropas Nómadas del Sáhara en el Ejército de Tierra hace sesenta años

Heredaba las funciones de las Tropas de Policía del Sahara, creadas en 1928 para el auxilio de naufragios en la costa frente a Canarias

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

En 1958 el teniente general Antonio Barroso propuso a Francisco Franco la puesta en marcha de unidades con capacidad de desarrollar competencias más allá que las policiales y que databan en el Sáhara desde 1928. España puso en marcha esta fuerza integrando a los saharianos. Esta historia de armonía acabó en 1974 con el secuestro y muerte del soldado español Ángel Moral. Pero los ataques a España ya existìan con anterioridad.

José Luís de Mesa Gutiérrez ha publicado este verano « La Policía Indígena Española», donde se detalla el papel en ese cuerpo enel norte de Marruecos de quien fue, entre julio de 1958 y septiembre de 1961, gobernador de la provincia del Sahara hasta su acenso a teniente general de Infantería, Mariano Alonso.

El presidente de la Hermandad de Tropas Nómadas, el teniente general Antonio Ramos-Yzquierdo Zamorano, recuerda que el 23 de junio de 1957, «dos días después de la marcha del general Pardo de Santayana se incorporó el nuevo gobernador, el general Mariano Gómez de Zamalloa». «A partir de esta fecha se adoptó una línea secuencial que contemplaba una acción militar aérea y otra terrestre para conseguir la expulsión de las bandas armadas del Sáhara español», detalla..

Terminadas las operaciones, los Grupos Nómadas continuaron prestando sus servicios de manera regular hasta que estas fuerzas fueron encuadradas en Grupos Nómadas y pasaron a depender a todos los efectos del Ejército de Tierra.

En el decreto publicado en el BOE en enero de 1958 se apuntaba que «el Estado reconoce a los naturales musulmanes su derecho a practicar su religión islámica, así como sus usos y costumbres tradicionales».

En esa línea, en 1961, un decreto sobre la estructura de poder en este territorio, indicaba: «A él pretende adaptarse una administración que no puede perder de vista ninguno d estos factores y que ha de tener como objetivo principal una singularidad de trato de los problemas específicos que la provincia plantea».

Para la mejor implantación de las Tropas Nómadas, España precisaba mayores integrantes indígenas. Así, a través del sistema educativo, se crea una agenda para difundir conjuntamente la cultura hassania con la española a través de escuelas móviles por el Sáhara. Mientras que se protegía la religión islámica, los capellanes militares tenían prohibdo la difusión del Catecismo entre los saharianos.

Hace sesenta años se ponía en marcha la maquinaria jurídica para lanzar en 1959 las Tropas Nómadas, hasta entonces un cuerpo policial y después bajo la estructura del Ejército de Tierra. Es en la época en la que se decide que la capital Sáhara se trasladase de Villa Cisneros a El Aaiún. Un año más tarde se inicia las fases de explotación de fosfatos donde las empresas canarias abastecen de tecnología.

Regulares

En 1958 se crea El Aaiún como provincia tras las inversiones en agua, depósitos logísticos y puerto. El antropólogo Julio Caro Baroja decía en 1952 que «cuando fui a El Aaiún, había unos pocos edificios militares y callejones alrededor del zoco, que consistía en una plaza con pequeñas casas abovedadas».

De acuerdo con el «Anuario Estadístico de España de 1953», El Aaiún tenía 251 edificios: 188 eran residenciales y apenas 43 se usaban para actividades económicas y usos militares. Esto se detalla en el estudio «El proceso de urbanización en el Sahara español (1884-1975). Un componente esencial del proyecto colonial» de los académicos José A. Rodríguez Esteban y Diego A. Barrado Timón.

Franco se planteó la creación de instituciones para el autogobierno parcial del territorio

El primer grupo que se desplegó en el Sáhara, procedente de Canarias y para poner en marcha las Trópas Nómadas, de acuerdo con José Luis Rodríguez Jiménez, que es profesor de Historia Contemporánea en la Universidad Rey Juan Carlos, se integraba por tres mandos, un caíd, nombre de oficial indígena, 53 suboficiales, 265 soldados y 771 soldados nativos.

Rodríguez Jiménez ha publicado estos datos en su estudio «La disolución de la agrupación de tropas nómadas, Unidad del Ejército Español para la provincia del Sáhara», donde se recoge testimonios de militares desplegados en aquella época en el Sáhara.

Las Trópadas Nómadas respondían ante la Capitanía General de Canarias que, al mismo tiempo, controlaba al Cuartel General del Sahara. Fue el 30 diciembre de 1959 cuando se estableció legalmente el funcionamiento de toda la estructura, que funcionaba motorizada y con camello.

Voluntarios

El cuerpo se ubicó en la frontera con Marruecos, el pequeño espacio fronterizo con Argelia, que es por donde se accede a Tinduf, y Mauritania, que es por donde, posteriormente, se despliega el Polisario. El cuerpo debió crear bases para dar cobertura a las 641 patrullas que respondían al Mando y Plana Mayor en El Aaiún.

Los saharianos que entraban en las Tropas Nómadas eran voluntarios. Al contrario que en la Legión, no tenían comprometida su presencia por un periodo determinado. Se contrataban por su conocimientos de la zona, tener familiares en el cuerpo o haber pertenecido a tropas francesas. La estatura no era condición de acceso. Porque lo que se buscaba era conocimiento del espacio.

A los saharianos la presencia militar española les garantizaba al entrar en el cuerpo, por ejemplo, acceder a empleo público, aprender oficios como gestión administrativa o la mecánica, a través de los todoterrenos que tenía España desplegados y prestigio social entre las tribus. Se les permitía vivir junto a su familia e, incluso, atender a las labores de pastoreo en el Sáhara. En los cuarteles aprendían español y hassania.

Los soldados del Sáhara llegaron a cobrar más que los procedentes de Canarias por trienios e incentivos

Salarios

El profesor Rodríguez Jiménez apunta que esta decisión de dar cobertura a una agenda cultural propia del Sáhara desde España se adoptó proque eran «actividades encaminadas a crear en la población un sentimiento de identidad nacional que suplantara el sistema de identidades tribales hasta entonces existente».

Subraya que, «aunque con retraso respecto al proceso de descolonización del resto de África, el gobierno de Franco se planteó la creación de instituciones para el autogobierno parcial del territorio».

Tenía dos razones: «intentar satisfacer (sin conseguirlo) las aspiraciones de los nacionalistas», y a ofrecer una buena imagen ante Naciones Unidas, mientras proyectaba la permanencia de España en el Sáhara mediante el acuerdo con un sector de los dirigentes saharauis».

Hubo mandos saharianos que llegaron a cobrar más dinero que incluso los propios españoles por los «los complementos obtenidos en concepto de trienios y familia» porque «todos los salarios se complementaban con las retribuciones específicas de trienios, gratificaciones de mando y destino, indemnización por agua, plus de destacamento y nomadeo, y gratificaciones de residencia, fuerzas especiales, vivienda y vestuario».