La guerra de precios en el tabaco pone fin a las «ventajas» comerciales canarias

Las principales tabacaleras entablaron una lucha por vender más barato que no llegó al Archipiélago, con lo que los precios se han igualado notablemente

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ACN

LAS PALMAS. Como consecuencia de la guerra de precios desatada entre las compañías tabacaleras, la histórica diferencia que había entre el valor del mismo paquete de cigarrillos según si era comprado en la Península o en Canarias ya no es tal, porque el Archipiélago se ha mantenido al margen de las importantes bajadas de precios que los principales fabricantes decidieron sobre sus marcas.

A finales de enero, la multinacional tabacalera Philip Morris anunció una bajada de precios que aprovechaba la decisión de su competencia, Altadis, de subir los precios de sus cajetillas, así como por la explosión en el mercado de marcas de bajo coste. En ese momento, un paquete de Fortuna en la Península costaba 2,50 euros. Tras la decisión de Phillip Morris, el Marlboro pasó a ser más barato: 2,35 euros.

Tras esto, Altadis contraatacó el pasado jueves, al anunciar una bajada que volvía a poner las cosas en su sitio: el paquete de Fortuna cuesta en estos momentos en la Península 1,85 euros. La situación, además, dio una nueva vuelta de tuerca el día siguiente, cuando JTI, la multinacional que quedaba por entrar al trapo, propietaria de marcas como Winston y Camel, anunció también rebajas de entre 0,40 y 0,90 céntimos de euro. La guerra de precios, pues, está al rojo vivo, pero Canarias ha quedado al margen de ella y ha acabado de un plumazo con el histórico diferencial de precios que le daba ventaja sobre los precios de la Península.

Según dijo Andrés Arnaldos, director general de la Asociación Canaria de Industrias Tabaqueras, el sistema de precios en el Archipiélago cuenta con una «cierta libertad», al ser parte de un régimen económico distinto, en el que los precios se encuentran apenas por encima del costo del producto.

Valores casi iguales

La consecuencia de todo esto es que se han igualado de forma notable los precios con la Península que, en tiempos anteriores, alcanzaban hasta un euro de diferencia entre iguales cajetillas. Así, los estancos canarios venden los paquetes de Marlboro a 2,30 euros, frente a los 2,35 que cuestan en el resto del territorio nacional.

Lo mismo ocurre con el L&M, que se vende en Canarias a 1,70 y en la Península a cinco céntimos más, e incluso en algunos estancos canarios se puede encontrar más caro, a 1,80 euros. En cuanto al Chesterfield, la diferencia es de sólo veinte céntimos con respecto a la Península.

Hay que tener en cuenta que la libertad que impera en el Archipiélago en cuanto a precios se refiere, hace que estas cantidades reseñadas funcionen como medias, ya que dependen del tipo de lugar de venta, gasolinera, estanco, tienda o máquina. Así, el Fortuna varía entre 1,45 y 1,75 euros.

Una de las consecuencias que pueden derivarse de todo esto es la pérdida de atractivo turístico para la región, ya que las cifras siempre han indicado que las compras de viajeros y operadores en tránsito suponen más de la mitad del mercado total, exactamente, el 52 por ciento.