Grandes sobornos en la historia de Canarias

Hasta un juez pagaba por ser mercader de esclavos en Las Palmas. Los puertos de Canarias eran un coladero en el siglo XVII de barcos con barras de oro y plata de América que acababan después en el norte de Europa

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Ciudadanos ha denunciado este junio que tiene dos concejales en Tenerife que se han dejado « turronear» para que el PSOE alcance la alcaldía de Santa Cruz de Tenerife. Desde este 2019, Coalición Canaria ha perdido alcaldías en Canarias que suman 89 años de mandato entre Puerto del Rosario, Santa Cruz de Tenerife o La Laguna. En la historia de las islas los sobornos hay todo tipo de miserias.

Alonso Fernández de Lugo, marido de la ninfómana que sembró el caos en La Gomera, hace 500 años, era gobernador vitalicio de Canarias pero debió ser juzgado por prevaricación. Además de vender un permiso para que un familiar conquistara San Borondón, el académico Salvador Miranda subraya que «confundía la administración de los fondos del Cabildo con los suyos propios. Aceptación de sobornos. Sus actuaciones demuestran un espíritu de insumisión a los reyes, pero sin llegar a cuajar en actos de rebeldía», apunta.

En el año 1590 y 1595 el obispo Fernando Suárez de Figueroa mandó cartas a Felipe II sobre la presencia de gente tóxica en «la autoridad concejil» creada por la cédula real de 1533. Era por el acceso a la administración por oposición que organizaba su Diócesis.

Así, el jefe religioso denuncia casos «contra el servicio de Dios y de S. M.» ya que «en el proveer de los beneficios de las islas por merced de S. M. del Emperador, nuestro señor, el nombramiento es de los regidores y hombres buenos de tal isla donde es el beneficio; [y] en este nombramiento siempre hay soborno y se da el beneficio al que mejor negocia con los regidores, porque en los proveídos lo he visto quedarse el más digno sin él».