Cinco momentos del juicio en Canarias que enfrenta a jueces y empresarios investigados por Hacienda

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

La Fiscalía acusa al magistrado Salvador Alba de haber manipulado una causa penal sobre delitos fiscales presuntamente cometidos por el empresario Miguel Ángel Ramírez para perjudicar profesionalmente a la juez que la había comenzado, Victoria Rosell -ntonces diputada de Podemos-, y para intentar favorecer la admisión de una querella contra ella del entonces ministro del PP José Manuel Soria. El Ministerio Público sostiene que el juez Alba prevaricó al investigar hechos que nada tenían que ver con el objeto de la causa contra Ramírez, que ofreció a este empresario ventajas procesales si declaraba contra Rosell, que remitió al Supremo datos falsos sobre el trabajo de esta en el Juzgado y que filtró declaraciones reservadas. Todo ello, lo traduce en cuatro cargos de prevaricación judicial, cohecho, falsedad en documento oficial y revelación de secretos.

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  1. «No podía mirar a otro lado»

    Salvador Alba y su abogado
    Salvador Alba y su abogado - ABC

    Salvador Alba sostiene que se le acusa con pruebas manipuladas y que él se limitó a informar al Consejo General del Poder Judicial y al Tribunal Supremo de las irregularidades que creyó haber descubierto en el Juzgado de Instrucción número 8 de Las Palmas de Gran Canaria, cuando sustituyó allí a Victoria Rosell.

    «Yo era el instructor, no podía mirar para otro lado. Claro que tenía interés, muchísimo. Si se llegaba a acreditar que este señor (Miguel Ángel Ramírez, acusado en esas diligencias de fraude fiscal) era socio de la pareja de la juez (Carlos Sosa), era un disparate como la copa de un pino», alegó en su declaración.

  2. «Valía todo, era como Chicago en los años 30»

    Ramírez
    Ramírez - F.G..

    Así describió el empresario Miguel Ángel Ramírez cómo se sintió cuando el juez al cargo de su caso, Salvador Alba, lo citó a reunirse con él sin su abogado y entrando en los juzgados por el garaje. Ramírez recuerda que el ahora procesado acababa de imponerle una fianza de 35 millones, lo que hacía peligrar sus negocios.

    Según su versión, fue a la cita a sabiendas de que era «una trampa», se sentó con Alba, le escuchó decir que quería «cargarse» profesionalmente «a esa hija de puta» -en referencia a Rosell- y se dio cuenta de que estaba «ante la mafia». Así que le siguió el juego, tomando la precaución de grabarlo todo.

  3. «Alba es nuestro Villarejo»

    Victoria Rosell
    Victoria Rosell - F.G.

    La juez Victoria Rosell, de nuevo diputada de Podemos, relató al tribunal que la persecución que denuncia haber sufrido por parte de Alba le ha robado tres años de vida, que le ha provocado daños profesionales, políticos, económicos y hasta psicológicos de entidad, sobre los que pidió no dar muchas explicaciones en público, porque no quiere que su historial médico llegue a Alba. «No solo es temor. Alba infunde pavor», enfatizó la diputada de Podemos. «Ese señor es nuestro Villarejo».

  4. «Nos traicionó. Grabó a nuestros compañeros»

    Emilio Moya
    Emilio Moya - A.M.

    Lo dijo el presidente de la Audiencia de Las Palmas, Emilio Moya, para explicar por qué sus relaciones con Alba, su antiguo compañero de sala, son casi nulas. Moya recordaba así la reacción que Alba tuvo al descubrir que Ramírez le había grabado. Salvador Alba grabó entonces una conversación con sus compañeros de sala, que solo sirvió para que el CGPJ le abriera un expediente a él, pero que dejó muy mal a los magistrados que participaban en una charla salpicada de frases de muy mal gusto, luego tachadas de machistas o xenófobas, como «las rumanas, todas putas» o «fuera de Rusia, unos mafiosos».

  5. «Ramírez Decía que era nuestro seguro de vida»

    Héctor de Armas
    Héctor de Armas - ABC

    El empresario Héctor de Armas, antigua mano derecha de Ramírez en sus negocios, ha pasado de ser testigo de la acusación, a testigo de la defensa, con una carta de por medio entregada a Salvador Alba.

    De Armas ha contado al TSJC que su exsocio grabó al juez «para chantajearlo» y que cuando volvió de su reunión con él, estaba «feliz como un niño el día de Reyes», porque le había cogido en una conversación comprometedora. «Decía que era nuestro seguro de vida», relató este empresario, que sostiene que Ramírez quería utilizar esos audios para forzar a Alba a archivar su caso de fraude fiscal.