Soldados británicos descansando en el puerto de Las Palmas antes de dirigirse a Sudáfrica
Soldados británicos descansando en el puerto de Las Palmas antes de dirigirse a Sudáfrica - ABC

Canarias, la base logística inglesa en la guerra de los Boers

Desde las islas se abastecía de carbón, naranjas de Telde y Santa Brígida para zumos, se aclimataban caballos y daba atención sanitaria. En el Atlántico, el tráfico marítimo generaba 24 rutas: trece pasaban por Canarias (12 por Las Palmas)

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Para los británicos fueron las « Guerras Boer», para los Boers, las Guerras de la Independencia. Muchos «afrikaaners» se refieren a estos acontecimientos como las « Guerras Anglo-Boer» para denotar las partes en conflicto. Desde la necesidad de caballos, forraje, carbón, todo estos operativos pasaron por Canarias. Al regreso, por periodos de cuarentena a fin de evitar epidemias en Londres. De ahí surge el turismo sanitario «de masas»: tiene origen bélico. Eso del turismo de cruceros vino a Canarias con los nazis después, en 1939.

La primera Guerra Boer fue entre 1880 y 1881, también denominada la Rebelión Transvaal, ya que los Boers de la Transvaal lucharon contra la anexión británica de 1877. A la segunda la mayoría de los expertos prefieren llamar a la guerra de 1899-1902 la Guerra de Sudáfrica, reconociendo que todos los sudafricanos, blancos y negros, que se vieron afectados en esta etaspa. Esto fue antes que I nglaterra alentara el «pleto insular», es decir, el enfrentamiento entre Gran Canaria y Tenerife.

En la segunda, sirvió para que el Reino Unido pasara a la historia por inventar los desgraciados campos de concentración. La doctora Hibbard publicó en 1910 algunos datos sobre el paso por Las Palmas para llegar a en Sudáfrica en la «Revista Americana de Enfermería». La primera relación comercial entre Reino Unido y Canarias data de 1519.

Entre otras, pasa por Canarias la 65 Compañía de Infantería con otras siete compañías de los 17 y 18 Batallones IY. Zarpó el 6 de abril de 1900 desde Southampton y llegó a Tenerife con 63 oficiales, 1.019 hombres y 53 caballos que navegaron a bordo del barco de la armada británica «Galeka». Un mes más tarde llegaron a Sudáfrica bajo el mando del general Frederick Carrington.

Caballos en el Estadio Insular y naranjas canarias para zumos

La esperanza de vida de un caballo de batalla era de alrededor de seis semanas desde el momento de su llegada a Sudáfrica. El 60% de los caballos murieron en combate o como resultado del maltrato. Además de ser asesinados por balas o fuego de proyectil en la batalla. Desde Estados Unidos llegó a Sudáfrica 50.000 caballos. El alto índice de muertes de equinos era por la incapacidad de descansar y aclimatarse adecuadamente después de los largos viajes por mar antes de su llegada. De ahí, que se ubicaran cuando se podía en la ciuda de Las Palmas de G.C. y Santa Cruz de Tenerife.

Hibbard es la que menciona el caso de los caballos, que pastarían parta aclimatarse en Canarias. Además de mencionar el acopio de naranjas canarias afirma en su diario el 2 de enero de 1900:. «En Las Palmas el barco navegó lentamente hacia adelante y hacia atrás toda la noche. Es aquí donde Dudgeon Grange desembarcó, un transporte camino al sur África con caballos, y que ahora se encuentra en un desastre total».

Los «cambulloneros» sacaron partido a la guerra

Antes, el cabo Walter Putland, del segundo regimiento de Middlesex, anota en su diario 2 de diciembre de 1899. «Tropas de buen humor cantando gritos y despedidas agradables, casi ninguna enfermedad, en Las Palmas pequeñas embarcaciones venían vendiendo fruta, cigarros, etc. que era muy barato, tomé un té de frutas. Es decir: « cambulloneros».

«Comencé de nuevo después de cargar carbón en la madrugada. Tuvimos un concierto a bordo y nos divertimos mucho, pero no tan bueno como el London Music Hall. Los deberes de los barcos ordinarios estçán hechos, lamento decir que un tipo cayó por la escotilla y murió poco después», relata Putland.

El cabo Putland sobrevivió: el 7 de julio de 1902 escribe sobre su regreso desde Ciudad del Cabo. Afirma en su texto que «el hogar llegó al ver Las Palmas el miércoles entre el 23 y 27 de febreroo. Salimos de la medianoche y finalmente llegamos a Southampton».