La Biblioteca Antonin Artaud en San Juan de la Rambla, referencia mundial

BERNARDO SAGASTUMESANTA CRUZ. El casco histórico de San Juan de la Rambla, en el norte de Tenerife, encierra un tesoro. Una particularísima iniciativa cultural que lleva más de diez años y que, aunque

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BERNARDO SAGASTUME

SANTA CRUZ. El casco histórico de San Juan de la Rambla, en el norte de Tenerife, encierra un tesoro. Una particularísima iniciativa cultural que lleva más de diez años y que, aunque se lleva a cabo en voz muy baja, se oye fuerte fuera de las fronteras de España.

La Biblioteca Antonin Artaud, asentada en una vieja casona del siglo XIX, nació con la intención de cubrir un hueco. «No había en Tenerife algo así, un fondo bibliográfico de estas características, lo que llevaba a una falta de información en arte contemporáneo», explica Javier Belmonte, quien junto con el belga Chris van Hove lleva adelante esta iniciativa destinada a presentar, apoyar y difundir toda forma de expresión de arte contemporáneo.

El nombre elegido para bautizar esta especie de museo vivo no es casual. «Artaud, que participó de varias corrientes del siglo pasado, fue a la vez muy crítico con ellas. Pero entre su actitud crítica también había un espíritu constructivo, que le llevó a rodar una veintena de películas y a establecer una teoría del teatro», señala Belmonte. No hay, salvo un colegio en Francia, ninguna institución en el mundo que lleve el nombre del escritor nacido en Marsella.

«Una vez pasó por aquí un familiar de Artaud», recuerda. La referencia no parece nada extraña, si se tiene en cuenta que este centro cultural es mayormente conocido fuera de las fronteras españolas, puesto que dos tercios de sus visitantes son extranjeros. Además, aparece en las guías de turismo sobre la isla escritas en inglés o alemán, mientras que es escasa su mención en ese tipo de textos escritos en castellano.

¿Por qué en San Juan de la Rambla? «Fue de manera voluntaria, porque salir a la periferia significa salir de todo lo institucional, pero esta actitud, si bien independiente -no tenemos subvención de ningún tipo-, no significa necesariamente ir en contra de algo, sino reivindicar la libertad creativa. Si una vez planteados los proyectos, aparece una ayuda oficial, bienvenida sea», dice Belmonte.

Resulta paradójico que San Juan de la Rambla, que mantiene la tranquilidad que pocos pueblos de Tenerife tienen todavía, sea sede de un proyecto de este tipo, quizás más propio de una ciudad de mayor tamaño. Este municipio de 5.000 habitantes es el lugar de peregrinación de muchos artistas que viajan desde sitios tan lejanos como la India a buscar la tranquilidad y la paz donde poder desarrollar su proyecto artístico.

La actividad que le da sustento a la biblioteca es la edición de obra gráfica. Este es uno de los únicos cinco talleres en España que mantienen el trabajo sobre piedra, la litografía, que es junto con los grabados la principal tarea de sus talleres. «Artistas como Félix Juan Bordes vienen aquí y se pasan unos días trabajando en sus obras», cuenta Belmonte, que ha podido demostrar, a lo largo de estos más de diez años, que no es necesario el apoyo oficial o estar en las grandes metrópolis para ganarse un espacio en el panorama cultural mundial.