viviendo en san borondón

El Cuauhtémoc en Gran Canaria

Viéndolo navegar a todo trapo recuerda inevitablemente aquellas viejas películas de piratas surcando los Mares del Sur

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POR novena vez desde su botadura, el «Cuauhtémoc», Buque Escuela de la armada de México, ha recalado en el Puerto de la Luz y Las Palmas. Se trata de una estilizada goleta con aparejo tipo «brick-barca» en tres mástiles. En los dos primeros palos, el trinquete y el mayor vistos de proa a popa, montan 10 velas cuadras en sus 45 y 47 metros de altura respectivamente. En el bauprés, el palo casi horizontal en la proa, y en el mesana, tercer mástil detrás del mayor hacia la popa, aparejan otras 13 velas de cuchillo: 5 foques, 6 estays, escandalosa y cangreja.

Viéndolo navegar a todo trapo recuerda inevitablemente aquellas viejas películas de piratas surcando los Mares del Sur. Máxime si el capitán gritaba aquello de «timonel, rumbo sursuroeste», más o menos el mismo que tomó Cristóbal Colón tras dejar atrás la Isla de El Hierro en una época similar a ésta soplando parecidos vientos alisios. Siglos pasados y siglo XXI se dan la mano con marinera complicidad, día a día, en cada singladura. El romanticismo no ha muerto, gracias a Neptuno.

Este velero fue construido en los astilleros Celaya, en Bilbao. Se puso la quilla en gradas el 24 de julio de 1981 y fue entregada a su primera dotación de la Armada de México el 29 de julio de 1982, un año y cinco días después de su inicio. Estos astilleros del País Vasco también construyeron otros tres buques escuela para sendos países de Sudamérica, el «Simón Bolívar» para Venezuela, el «Guayas» para Ecuador y el «Gloria» para Colombia.

Navegar en uno de estos grandes veleros, sin la menor duda, fortalece la mente, el compañerismo y el espíritu y la disciplina que debe acompañar siempre a un marinero. Por eso casi todas las armadas del mundo consideran esencial que sus futuros oficiales hagan al menos un crucero de instrucción o de reciclaje en alguno de estos buques escuela.

Los que pudieron y quisieron visitar el «Cuauhtémoc» fueron recibidos por la oficialidad, guardiamarinas y tripulación con una amable sonrisa, cumpliendo a la perfección una de las misiones que le fue encargada para este periplo «Mediterráneo 2011» y que es el ofrecer en cada puerto de recalada un mensaje de paz del pueblo mexicano. Bienvenidos han sido todos ellos a España y a Canarias y ahora les deseamos de todo corazón que Eolo les proporcione vientos portantes hasta su arribada a Cartagena de Indias, en la costa caribeña de Colombia, el próximo 1 de noviembre tras recorrer unas 3.960 millas, previstas, por el Océano Atlántico. ¡Que así sea!