El ancestral canto de los Años Nuevos de La Gomera

Esta manifestación folclórica, que se celebra en la noche de fin de año y la víspera de Reyes de casa en casa, es uno de los géneros más antiguos y desconocidos de Canarias

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Los gomeros han conseguido conservar su isla y sus tradiciones como pocos pueblos en el planeta. Entre los más destacados de sus tesoros están el Parque Nacional del Garajonay y el silbo, declarados ambos como Patrimonio de la Humanidad. Pero La Gomera sobresale, además, por su cerámica prehispánica, gastronomía, aprovechamiento de la palma, sus hermosos ramos de flores y frutas y por su rico folclore.

Los llamados «Años Nuevos» se celebran en forma de parranda en la noche de fin de año y la víspera de Reyes cantando de casa en casa. Los cantos se acompañaban de chácaras y tambores, a los que después se le fueron incorporando botellas de anís, guitarras, timples y acordeones.

Casa a casa

La tradición es cantar antes de entrar «Ábranos la puerta/señora por Dios/que venimos cuatro y entraremos dos» y si no responden con premura: «Desde que llegué/ vi la luz prendida/ y no abre puerta/ aún todavía». En el interior de la casa se sirve una mesa con dulces, rosquetes caseros, ñames higos pasados, batatas, gofio amasado con miel, pasas, almendras y vino.

La fiesta se anima con los cantos de los Años Nuevos, cuyas letras se improvisan haciendo alusión al momento así como a las personas de la casa, en especial a las muchachas. «Aquí por la puerta/vemos un reflejo/son tus ojos niñas/ parece un espejo».

Cada pueblo de la isla tiene su forma de cantar. El guía es el encargado de improvisar las estrofas que el coro debe repetir. Los cantos son versos hexasílabos que riman los pares quedando os impares libres o bien rimando segundo y tercero quedando libres primero y cuarto.

Tradición

Dentro de las diferentes variedades de Años Nuevos hay algunas de gran antigüedad, entre ellas, todas las interpretadas exclusivamente con el tambor que se mantiene, sobretodo, en las zonas altas, entre ellas los llamados Años Nuevos «Englosiados» o «Engarzados» donde van retomando unos versos con otros, siendo la cadencia de su canto más lenta.

Esta variedad resulta muy raro escucharla en la actualidad pero existen algunas grabaciones, como es la asombrosa versión de Ángel Cruz Clemente, el último molinero de Hermigua. Angelillo y su tío Darío Clemente son los romanceadores y tocadores de tambor indiscutibles de La Gomera.