El general francés Bourgound
El general francés Bourgound - ABC

El alto precio de la cooperación militar de España con Francia por el Sahara

El general Bourgound, con sus jefes de Estado Mayor de la Marina y Aire, se reunió en Canarias con toda la cúpula militar española de los tres ejércitos para evitar que Marruecos llegase en sus límites geográficos hasta Senegal

Santa Cruz de TenerifeActualizado:

España y Francia establecieron negociaciones secretas a fin de buscar una salida a la crisis de Ifni. En 1957 Madrid y París comenzaron a negociar medidas de control de las tropas rebeldes que querían hacerse con el control del Sahara en Canarias. Los rebeldes marroquíes eran el brazo armado del Istiqlal, el partido del poder en Marruecos.

Francia declaró secretas las negociaciones porque no quería que dar a conocer en Occidente que pedía apoyo a Franco en África. François Beslay, ex jefe de personal del Ejército de Mauritania cuando se produjo la independencia de este país en 1960, afrima que «ciertamente se puede decir que sin la «Operación Écouvillon», Mauritania se habría convertido en una provincia de Marruecos». «Para ganar la libertad total, el pueblo mauritano tuvo que luchar con sus brazos, no contra los colonizadores, sino a su lado contra un nuevo potencial colonizador, Marruecos».

A Canarias desde Dakar debió trasladarse Gabriel Bourgund. Fue el general francés que se desplazó a la ciudad de Las Palmas para establecer los contactos secretos con España a fin de aplicar soluciones a la crisis de Ifni. Era un militar que, desde 1931, estaba metido en las colonias francesas. En la Segunda Guerra Mundial luchó con las Fuerzas Francesas Libres en Indochina y Marruecos.

España tuvo 188 muertos, 500 heridos y 40 desaparecidos en Ifni. Francia: 7 muertos y 32 heridos

En 1955 fue nombrado comandante de las fuerzas francesas en Marruecos y en 1956 comandante en jefe de las tropas en el África Occidental Francesa, con sede en Dakar. Cuando ocupaba este cargo le sorprendió la Guerra de Ifni.

Llegó a un acuerdo con las autoridades españolas para frenar las incursiones del Ejército de Liberación Marroquí en el norte de Mauritania y Saguia el Hamra. El 30 de noviembre de 1958 pasó a la reserva y fue elegido diputado en su país. España le concedió la Orden Cisneros por su compromiso con España en África. Así lo contaba ABC.

Fue condecorado, en presencia de su esposa, en la Capitanía General de Canarias con la Gran Cruz del Mérito Militar de primera clase impuesta en Santa Cruz de Tenerife por el capitán general José María López Valencia. A su llegada al Aeropuerto de Los Rodeos, en Tenerife, se le rindió honores militares por una batería de artillería, escuadra, bandera y banda de música.

La escoba francesa en el Sahara

Sin lugar a duda alguna que la campaña de Ifni Sahara, sin los acuerdos del Gobierno de Ifni y el general alto comisario del África Occidental francesa, nunca se hubiera podido dar fin a la eliminación de las bandas rebeldes del Ejército de Liberación marroquí, y que meses atrás de 1957 campaban a sus anchas por todo el territorio.

Y es que ante la oleada de ataques enemigos, tanto en Ifni como en el Sahara, el 14 de enero de 1958, en el hotel Santa Catalina, de Las Palmas de Gran Canaria, se celebró una conferencia que por parte de Francia se encontraba el general Charles Bourgound, con sus jefes de Estado Mayor de la Marina y Aire, un representante del alto comisario del África Occidental francesa, el agregado militar francés en la embajada de Francia en Madrid.

Por parte de España eran estos: José María López Valencia, capitán general de Canarias y África Occidental española; Pedro Nieto Antúnez, almirante-jefe de la Flota; Pascual Cervera, vicealmirante de la Base Naval de Canarias; el general Francisco Mata Manzanedo, general jefe de la Zona Aérea de Canarias; los generales Mariano Gómez-Zamalloa y Quirce, gobernador de Ifni y el general José Héctor Vázquez, gobernador del Sahara; los respectivos jefes de Estado Mayor de Canarias y dos jefes de Estado Mayor central del Ejército.

París no quería admitir que pedía apoyo a la España de Franco para mantener sus intereses en África

De esta importante reunión, surgió la importante operación denominada por parte de España «Teide» y por Francia «Écouvillon», vulgarmente, escoba. Lo que ellos sabían que era barrer al enemigo de todo el Sahara. Fruto de ello fue la total eliminación de las bandas rebeldes del Ejército de Liberación marroquí, y más tarde, en mayo de 1958, sería cuando se firmó el alto el fuego con el triste balance por parte de España de 188 muertos, 500 heridos y 40 desaparecidos. Por parte francesa las bajas en dichas operaciones fueron: 7 muertos y 32 heridos.

Un episodio poco conocido de la colaboración entre Francia y España que tan buenos resultados dio a las fuerzas españolas, y que indudablemente sin esta cooperación, además de difícil para erradicar a dichas bandas, hubiese costado a España mucha sangre de nuestros soldados.

La espiral de violencia

Dichas bandas jugaban a su favor porque lo principal es que conocían el terreno como la palma de la mano y, a su vez, que ellos saben camuflarse, y además contaban con la valiosa ayuda encubierta del gobierno de Rabat, como lo fue la flota de unos 100 camiones y jeeps de procedencia americana, y abundante armamento ligero y munición, para más inri, de los parques de artillería de España, y también medios motorizados, comestibles y dinero del comerciante, el traidor Ali Ben Boaida.

No se le ha reconocido a este excelente soldado el importante papel que desarrolló en el gobierno general de Ifni. Hombre de amplia cultura, dominando el francés, el otro gran soldado, el general gobernador, Mariano Gómez-Zamalloa, designó al entonces comandante Iglesias para las conversaciones con los militares franceses.

Sin ser diplomado de Estado Mayor, como lo que era, un verdadero experto soldado, dicho general depositó toda su confianza para dichas conversaciones, lo mismo con el Estado Mayor francés como con el propio general alto comisario francés, Bourgound, como con todo su Estado Mayor. Pero como hombre fiel a su juramento, y totalmente leal con sus superiores, jamás de su boca salió nada de lo que él mantuvo en aquellas reuniones y conferencias.