Achacan a la Conquista un descenso de la altura de los canarios

Un estudio apunta que el clima de los isleños le permite tener mejor salud que los peninsulares

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Los canarios han experimentado a lo largo de la historia una estatura más próxima a los europeos occidentales que a los peninsulares. Con anterioridad, esa altura era superior pero la Conquista generaría un reducción de altura física.

Es una de las conclusiones que se recogen en un estudio sobre la estatura de los isleños que achaca la «ocupación» de Canarias por conquistadores procedentes de «Andalucía, Castilla y Portugal» una posible moderación en la talla de los canarios.

El estudio, publicado este verano por la Sociedad Española de Nutrición Parenteral y Enteral, señala que «no debe desecharse la herencia de los factores genéticos y de las peculiaridades étnicas procedentes de los antiguos pobladores de estas islas («guanches»), que según las investigaciones arqueológicas alcanzaron, tallas por encima de los 170 centímetros».

«Componente genético»

El estudio en el que se analiza la estatura de los canarios se llama «Estado nutricional en las Canarias occidentales: 1860-1915» y sus autores son: José Martínez-Carrión, Cándido Román-Cervantes y Begoña Candela-Martínez, respectivamente, del departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Murcia y del departamento de Dirección de Empresa e Historia Económica de la Universidad de La Laguna.

La investigación señala que la tesis de la influencia de la Conquista en la altura de los antiguos canarios pierde «solidez» cuando «se comprueba que el componente genético de los antiguos aborígenes fue progresivamente eliminado desde el principio de la conquista castellana, en el Siglo XV».

Los profesores agregan que «la esclavitud a la que se vieron sometidos sus miembros, que ocasionó la práctica desaparición de la etnia», y la «ocupación lenta», pero «sistemática», de los espacios isleños por parte de «gentes» de «Andalucía, Castilla y Portugal desde los primeros momentos de la Conquista, son factores a tener en cuenta». El estudio no detalla que esa esclavitud era la ejecutada por franceses y portugueses ya que el Vaticano incluso compraba esclavos canarios para liberarlos.

Canarias soportó una oleada migratoria de británicos adinerados por la bondad de su clima en el Siglo XIX

Los expertos han recurrido a los datos del reclutamiento militar en ese periodo 1860-1915 entre 15.645 quintos de La Palma, La Orotava y Santa Cruz de Tenerife. El estudio pone de relieve que la talla masculina alcanza los valores más altos conocidos en España en el Siglo XIX y experimenta un crecimiento de 2,86 centímetros entre 1860 y 1915.

Entre las razones que se detallan, los autores concluyen que la dieta en las islas, la menor incidencia de enfermedades «y un ambiente favorable para la salud debido a un clima benigno pudieron ser factores decisivos de la ventaja del estado nutricional en Canarias».

Pobres en dinero, ricos en salud

A juicio de los investigadores, la talla media masculina de las Canarias occidentales «se sitúa más cerca de los parámetros de la Europa occidental que de los de la España peninsular» aunque «eran relativamente pobres, los adolescentes canarios exhiben el mayor bienestar físico de España desde 1860 a 1915 y un patrón de bienestar biológico y nutricional similar al de la Europa desarrollada e industrial».

En las islas la estatura no tiene nada que ver con la renta de la gente porque era un territorio muy pobre. Los problemas de «estrés nutricional y la prevalencia de malnutrición pueden retrasar el crecimiento» pero en el caso de Canarias, esa evolución no se ha producido.

«Canarias tuvo un fuerte atraso educacional medido por la alfabetización entre 1860 y 1950 y que su desarrollo económico medido por los niveles de renta per cápita era bajo, resulta tentador mirar hacia la variable con mejor resultado en términos de salud: el clima», señalan los expertos universitarios en el estudio difundido en septiembre de 2018.

Los profesores recuerdan que en el Siglo XVIII, los viajeros europeos Canarias «dejaron constancia de la benignidad del clima de las islas para la cura de los aquejados de infecciones pulmonares y otras dolencias».

El aislamiento de las islas y el consumo de gofio frenaba epidemias y frenaba el «estrés nutricional»

Detallan que sobre 1840, «prestigiosos médicos ingleses informaban en revistas científicas sobre los efectos saludables del clima en la salud de los enfermos» y que «a finales del Siglo XIX se constata una oleada migratoria de británicos adinerados en busca del clima cálido del archipiélago canario, y algunos lugares se convierten en verdaderos health resort, como el Puerto de la Cruz (entonces, Puerto de La Orotava), en Tenerife, y Las Palmas de Gran Canaria».

Por ello, «los resultados parecen sugerir que la ventaja isleña pudo apoyarse en estímulos ambientales». Ahora, en el Siglo XXI, Canarias «tampoco figura entre las regiones de mayor renta per cápita» y «más bien» se encuentra «en la escala intermedia».

Hay un detalle del estudio que apunta que «el relativo aislamiento» favorece «menores contagios de las epidemias». A todo ello, la existencia de «una dieta relativamente rica en nutrientes debieron de estar en la base de la ventaja relativa».

El gofio

Los expertos indican que si en las islas Canarias hay una altura media superior a la media peninsular es porqu e se cosumían cosas sanas como el gofio. La investigación académica destaca la «vitalidad demográfica» que tuvo Canarias por la Ley de Puertos Francos de Canarias del año 1852).

Así, detalla que «la expansión colonial europea por África y la apertura de los puertos insulares al tráfico atlántico permitieron un activo comercio de comisión y el desarrollo de economías de escala ligadas a la infraestructura portuaria».

Por ello, los puertos canarios fueron clave «para el avituallamiento de carbón de los buques y aumentó la capacidad exportadora hasta comienzos del siglo xx». Así, durante el primer tercio del Siglo XX, País Vasco, Cataluña y Canarias «presentan el mejor estado del bienestar físico» y que los reclutas de entre 1903 y 1906 «señala que Baleares, Canarias y el País Vasco gozaron de tallas medias por encima de 165 centímetros, cuando la media española se cifraba en 163,6 centímetros».