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El misteroso encuentro de Cristóbal Colón con San Borondón en Canarias

Francisco Fernández de Lugo pidió hacerse con el control de este inexistente territorio con tres navíos armados

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

San Borondón, la mítica isla que los navegantes describían en la parte oeste de Canarias, cumple este 530 años de su entrada en el ordenamiento jurídico peninsular, periodo en el que queda datado el primer documento oficial por parte de los portugueses. Hubo expediciones para encontrarla y tomar posesión de ese territorio. Este 2019 se cumplen 500 años de la petición de Conquista a la Corona por Francisco Fernández de Lugo.

Cristóbal Colón también ayudó a crear el mito porque el 25 de septiembre de 1492 detallaba que su tripulación vio algo en unas coordenadas determinadas. Colón, que conocía muy bien las islas, estuvo pendiente de concretar su ubicación.

En el cuaderno de viaje, se señana que «al sol puesto, subió el Martín Alonso en la popa de su navío, y con mucha alegría llamó al Almirante, pidiéndole albricias que veía tierra. Y todos afirmaron que era tierra». «Y al Almirante así pareció y que habría a ella veinticinco leguas. Estuvieron hasta la noche afirmando todos ser tierra».

Que haya documento oficial no significa que antes no existiese la leyenda. La historia surge por un monje irlandés, Brendan de Clonfert, relata su existencia como santo Brendano, «como se conoce en el santoral español, fueron divulgados a través de unos manuscritos datados en los siglos IX y X», apuntan Luis Regueira Benítez de la sociedad científica Museo Canario y Manuel Poggio Capote de la palmera Real Sociedad Cosmológica.

Torriani o Abréu Galindo son los que la colocaron en la agenda política de la época por la Conquista de Canarias. El que analizó escribió de este accidente geográfico fue Fernao Dulmo en un texto enviado al rey de los portugueses el tres de marzo de 1486. También le pedía tomar «una gran isla o islas o tierra firme, por la costa, que se presume ser la isla de las Siete Ciudades».

Para Reguerira y Poggio, «algún tipo de efecto óptico atmosférico, bien sea espejismo o bien otro engaño visual, hace que los habitantes de las islas contemplen en determinadas circunstancias una porción de tierra donde no se debería ver más que mar y horizonte. Este engaño supone en nuestros días una simple curiosidad o una anécdota que contar, pero en los tiempos de los descubrimientos geográficos podía ser el indicio de que quedaba algo por descubrir, y ciertamente muchos trataron de señalarlo».

Fernández de Lugo

En 1526 los exploradores Fernando de Troya y Francisco Álvarez salieron de Gran Canaria a seguir el discurso de Abréu Galindo. El clérigo sevillano Juan Díaz (1480-1549), cronista de Indias y capellán de las tropas de Hernán Cortés en la conquista de México, se suma a la operación de Troya para hacerse cargo de la actividad confesional de la mítica islas.

Algunos años antes, y este 2019 se cumple el quinto centenario de ello, Francisco Fernández de Lugo, que era uno de los hijos de Pedro Fernández de Lugo Señorino, es decir, hermano de Alonso Fernández de Lugo, el Adelantado de Canarias, pidió permiso a la Corona para hacerse con la isla. El sobrino accedió a poderes para controlar una isla que no existía.