Cuadro familiar de Felipe V e Isabel de Farnesio
Cuadro familiar de Felipe V e Isabel de Farnesio - ABC

290 años de la unificación de las milicias canarias en un regimiento por Caraveo Grimaldi

Natural de La Orotava, Grimaldi lideró bajo las órdenes del Duque de Montemar la reconquista Orán, en 1732, gritando: "Canarios, los que tenéis aquí delante son infleles, los que dejáis detrás son Cristianos. Es la hora de mostrar nuestro valor"

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

Corría mayo de 1727 cuando Felipe V aprueba la formación en Canarias de un único batallón que preste cobertura a la defensa del las islas. Fue una idea del capitán de infantería José Caraveo Grimaldi, que impulsó este cuerpo con fondos propios. Participó en la Reconquista de Orán de 1732 con la toma del Castillo de Mazalquivir y reconquista de Orán a los argelinos.

Grimaldi, natural de La Orotava, lideró ese regimiento que se organizó en Tenerife con el nombre de Tercios de Canarias, y fue destinado a Alicante para recobrar la plaza de Orán, bajo las órdenes del Duque de Montemar. A los 3 días, se apoderó el ejército de la hoy ciudad argelina. El tercio canario se distinguió porque fue el primero en llegar.

Y gritó a los soldados: "Canarios, los que tenéis aquí delante son infleles, los que dejáis detrás son Cristianos, aquéllos os temen y éstos os observan, adelante pues llegó la hora de mostrar nuestro valor". Pocos momentos después huía la guarnición del fuerte y se apoderaron los soldados insulares de Grimaldi de Orán.

El regimiento fijo provincial de las milicias canarias, con guarnición en La Laguna, cambió su nombre en 1802 para pasar a denominarse batallón de infantería ligera de Canarias. En 1805, fue llamado batallón fijo provincial de Canarias, apunta el doctor en Historia por la Universidad de Cádiz, Juan Torrejón Chaves, en un estudio sobre la participación de las tropas canarias en la Guerra de la Independencia española, durante los años 1809, 1810 y 1811.

El regimiento de Canarias estaba organizado en una plana mayor, una compañía de Granaderos, una compañía de alternación y cuatro compañías de fusileros. Una plantilla de 33 oficiales y cadetes, 37 sargentos, y 703 cabos y soldados. El mando correspondía a un coronel de los Reales Ejércitos, y se dotaba, recuerda el doctor en Historia, Juan Torrejón Chaves, "con los soldados sorteados cada dos años de entre los regimientos de milicias del archipiélago".

La brigada veterana de artillería, formada por 250 integrantes, se ocupaba en defender los castillos y baluartes de todas las islas. "La bandera de reclutamiento del regimiento de infantería de Cuba se encargaba del alistamiento de canarios para enviarlos, luego, a servir en la isla del Caribe", apostilla Torrejón.

Las milicias canarias consistían en once regimientos de Infantería: cinco en Tenerife, tres en Gran Canaria, uno en La Palma, uno en Fuerteventura, y uno en Lanzarote; una agrupación en La Gomera, y otra agrupación en El Hierro. La artillería miliciana poseía 12 compañías: de las que seis estaban en Tenerife, dos en Gran Canaria, una en La Palma, una y media en Lanzarote, una en Fuerteventura, y media en La Gomera.

Después de que el Cabildo general, en La Laguna el 11 de julio de 1808, decretase la destitución y arresto del comandante general marqués de Casa Cagigal y la creación de una junta superior gubernativa de las siete islas, subalterna y dependiente de la Junta Suprema Central, se otorgó al coronel Carlos O’Donnell, teniente del rey de Tenerife, la Comandancia General de la provincia.

Asimismo, lo promocionó al empleo de mariscal de campo de los Reales Ejércitos el 4 de octubre de ese año, "y distribuyó diversas graduaciones militares a muchos otros individuos, llegando a conferir, a la vez, hasta dos y tres ascensos a algunos de ellos", recuerda Torrejón Chaves.