La ciudad celebra con sus mejores galas tras la selección nacional. - ABC

2016: Europa mira hacia la capital grancanaria

LAS PALMAS DE GRAN CANARIA Actualizado:

El pasado jueves, 30 de septiembre, pasará a la historia como una de las nuevas líneas de oro plasmadas en la historia de Las Palmas de Gran Canaria. Ser seleccionada como una de las seis ciudades finalistas en España para acoger la capitalidad cultural europea en 2016 no es una cuestión nada baladí, si tenemos en cuenta la férrea competencia fraguada por las otras 14 urbes que han estado en liza.

Y ello a pesar de los evidentes hándicaps que albergaba en su seno (cuenta con uno de los presupuestos más ajustados, con una cuantía inicial de 49 millones de euros, muy alejado de los 85 que, por ejemplo, barajaba la ya descartada Santander). Aún así, la delegación isleña ha sabido hacer los deberes en el plano diplomático para anotarse una preselección que ya sabe a victoria, sea cual sea el resultado final que se fragüe el próximo verano.

No ha sido la candidatura más simétrica pero sí una de las más sugerentes de la elección. La música y el teatro han sido algunos de los pilares fundamentales, aunque uno de los argumentos sorpresivos ha sido la anunciada sociedad mercantil que se hará cargo de gestionar todos los proyectos y los dineros que genere la candidatura con la intención de que al menos el 32 por ciento de la financiación corra a cargo del empresariado. Algo inédito en el resto de ciudades candidatas y un punto en el que el jurado de la UE más incidió durante la presentación del pasado martes.

Con todo ello, la capital grancanaria podría obtener más de 400 millones de euros en ingresos generados directamente por esta designación, ya sea por turismo, como por merchandising, o por la venta de entradas, si supera el último y decisivo trance ante Burgos, Córdoba, San Sebastián, Segovia y Zaragoza.

Dura competencia

El logro ya está conseguido. Algunos analistas capitalizan los méritos en la labor de Jerónimo Saavedra entre los vericuetos políticos de Madrid, un escenario que conoce al dedillo. Sin embargo, el siguiente se antoja ya algo quimérico. Incluso la dificultad se multiplica con las numerosas adhesiones que se han producido en los últimos meses.

Para empezar, Miguel Ángel Moratinos va con Córdoba y Cristina Garmendia, con San Sebastián. El hecho de que vayan con sus ciudades de origen, como en el caso de la titular de Innovación, o de circunscripción electoral, como el de Asuntos Exteriores, no debe sorprender. Sin embargo, los apoyos institucionales ante el filtro de los medios de comunicación no han sido, ni mucho menos, escasos. Incluso el guiño del eurodiputado canario Juan Fernando López Aguilar a la ciudad andaluza produjo importantes fricciones en las Islas.

Además, en diciembre de 2009, Garmendia se adhirió al proyecto de San Sebastián 2016 como «embajadora», según la web. Como colofón final, el propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, había hecho añicos la neutralidad en otra entrevista: «Apoyamos que Córdoba, como la ciudad universal que es, sea declarada Capital Cultural Europea en el año 2016». Ante el revuelo causado por Zapatero en su día —motivó una llamada de alarma del presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, a Moncloa— se matizaron las palabras. Caer en otro renuncio similar, a estas alturas, se torna utópico, pero las cicatrices están aún presentes. Córdoba aglutina el papel de favorito mientras Las Palmas de Gran Canaria lucha por no ser una mera comparsa en esta última fase.