Ramiro Santisteban, español superviviente del campo de concentración de Mauthausen, junto a Paloma Sanz, autora de su biografía: 'Amanece en París'. / Foto y vídeo: M. Nieto

«Los españoles somos los grandes olvidados de los campos de concentración nazis»

Ramiro Santisteban fue uno de los 7.000 españoles recluidos en el campo de concentración de Mauthausen, clasificado como de tercera categoría: exterminio total

R. GONZÁLEZ
R. GONZÁLEZ
MADRID Actualizado:

"Después de haber atravesado el infierno de punta a punta y conocerme todos sus recovecos, recuerdo los agujeros negros de mi vida con cierta serenidad. He perdonado, pero no olvidado, y sé que recrearme en los tiempos pasados es un pasaporte a la locura". Así comienza a rememorar su historia Ramiro Santisteban, uno de los españoles que sobrevivió a la barbarie nazi tras pasar cinco años de su vida confinado en el campo de concentración de Mauthausen, en Austria.

Recién cumplidos los 89 años, la memoria de Ramiro regresa con precisión suiza a los días terribles en los que la batalla contra la muerte se convirtió en rutina diaria. Recuerdos de los horrores vividos que, según destaca, "todavía me quiebran la serenidad y me tiembla el pulso al evocarlos".

Los españoles que pasamos por aquello somos los grandes olvidados

La escritora y periodista Paloma Sanz ha sido la encargada de poner orden a esos recuerdos en Amanece en París y contar la historia de Ramiro Santisteban, un español que al término de la guerra civil, tras huir de la Península y alistarse en el Ejército francés, acabó apresado por las tropas nazis y recluido en el campo de Mauthausen, clasificado como de tercera categoría: exterminio total.

Ramiro fue uno de los 7.000 españoles que pasaron por el campo de exterminio a lo largo de la Segunda Guerra Mundial y de los que sólo un tercio sobrevivió a Mauthausen. Víctimas que se han convertido "en los grandes olvidados", según evoca Ramiro, que ahora decide contarlas en una biografía que recorre la vida de este cántabro desde los felices años de su infancia en Laredo hasta la reconstrucción de su vida en París junto a la mujer que le salvó de la locura.