El tranvía de Zaragoza pisará con 90 toneladas los restos del arrabal musulmán de hace mil años
Los restos quedaron a la vista cuando se reformó el Paseo de la Independencia, en 2002 - FABIÁN SIMÓN
OBRAS POLÉMICAS

El tranvía de Zaragoza pisará con 90 toneladas los restos del arrabal musulmán de hace mil años

La oposición reprocha a Belloch que defienda ahora lo que criticaba hace menos de diez años cuando estaba en la oposición

ZARAGOZA Actualizado:

Cuando el tranvía esté circulando por el zaragozano Paseo de la Independencia, noventa toneladas pasarán varias veces al día sobre los restos del arrabal de lo que fue la Zaragoza musulmana en los siglos X y XI. No es lo que más preocupa de las obras del tranvía que empezaron hace unos días (lo que más son sus efectos en el sector comercial del centro neurálgico de Zaragoza y sus afecciones al tráfico), pero la oposición lo ha aprovechado para evidenciar las "incongruencias" del alcalde, el socialista Juan Alberto Belloch.

Alguien dijo que uno es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras, y la frase viene al caso. El PP ha recordado lo que Belloch decía y escribía públicamente hace nueve años, cuando el PSOE estaba en la oposición y la Alcaldía la ocupaban los populares. En 2002 se acometió la reforma del Paseo de la Independencia con el objetivo de hacer un aparcamiento subterráneo. Con las obras en marcha, se dio con unos restos medievales. Se excavó y quedaron a la vista los restos de muros y de calles de lo que fue el arrabal de la Zaragoza musulmana.

Aquello generó un vivo debate y polémica. La oposición, PSOE y CHA, lo utilizó de ariete contra el PP. El asunto incluso llegó a las Cortes de Aragón. Pusieron el grito en el cielo por el riesgo de conservación de unos restos que entendían de valor excepcional. Al final, la polémica se saldó con una revisión del proyecto: se descartó la construcción del aparcamiento subterráneo y se reformó el Paseo, reduciendo el número de carriles de circulación.

El PP recuerda ahora que, en su momento, Belloch insistía en que había que restringir el tráfico en Independencia para no dañar los restos que quedaban cubiertos por el asfalto. "La conservación de los restos, según la mayor parte de los informes, desaconseja el tráfico masivo sobre los restos", decía Belloch en mayo de 2002 y ahora el PP lo rescata de las hemerotecas como arma de reproche contra el hoy alcalde. "¿Dónde queda ahora aquel interés, aquellas palabras?", le recuerda ahora el concejal popular Federico Contín a Juan Alberto Belloch. "Si entonces había que restringir la circulación de coches, ¿cómo defender ahora que pasen los tranvías por encima de esos restos que tanto valor tenían?", subraya Contín. Recuerda que cada tranvía pesa 45 toneladas, y cuando se crucen dos por el Paseo de la Independencia, serán 90 toneladas sobre los restos del arrabal musulmán que guarda el subsuelo de este paseo, centro neurálgico de la capital aragonesa.

Es un frente más abierto en torno a las polémicas obras del tranvía, un empeño personal de Belloch, ahora asumido, compartido, por sus socios de gobierno: CHA e IU. Ya resultó controvertida la construcción de la primera línea, desde Valdespartera a la Plaza de Aragón. Y controvertida resultan ahora las obras de construcción del segundo tramo, desde Plaza de Aragón y Paseo de la Independencia hasta el otro extremo de la ciudad. Los comerciantes se quejan de pérdidas multimillonarias, de establecimientos condenados al cierre, de afecciones al tráfico graves en un mal momento económico... El gobierno municipal insiste en defender las ventajas del tranvía para modernizar la movilidad en la ciudad, el transporte público en la capital de Aragón. Y, bajo tierra, los restos de la Zaragoza de hace mil años guardan silencio.