Antonio Losilla, el vecino de Ricla condenado por descuartizar a su esposa
Antonio Losilla, el vecino de Ricla condenado por descuartizar a su esposa - Efe
Tribunales

El Supremo confirma la pena a 15 años de cárcel para el descuartizador de Ricla

Fue condenado por matar a su mujer hace cinco años, descuartizarla y esparcir sus restos, que nunca se han encontrado

Efe
ZaragozaActualizado:

El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la condena de 15 años de prisión para Antonio Losilla, acusado de matar y descuartizar a su esposa en 2012 en Ricla (Zaragoza), cuyo cadáver no ha aparecido aún, a quien se le llegó a someter a la prueba P-300, el "test de la verdad" para determinar el paradero de la víctima.

El TS ha desestimado un recurso de casación interpuesto por el representante de Losilla contra una sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) que le condenaba a 15 años de cárcel, y que a su vez redujo en un año la pena que le había impuesto la Audiencia Provincial de Zaragoza por este mismo delito, según la sentencia del TS hecha pública hoy.

El TSJA rebajó la pena de 16 años a 15 años para Losilla, al estimar parcialmente un recurso planteado por los abogados del condenado, en virtud del cual absolvía al acusado del delito contra la integridad moral, al no quedar acreditado que la intención del homicida fuera causar a sus hijos un mayor daño por no poder dar sepultura al cuerpo de su madre.

El Tribunal Superior de Justicia de Aragón confirmó el resto de la sentencia por los delitos de homicidio y falsedad, al igual que lo ha hecho ahora el Tribunal Supremo.

Antonio Losilla fue una de las personas a las que se le sometió en el Hospital Miguel Servet de Zaragoza a la prueba P-300, llamada de «Potencial Evocado Cognitivo P300» o «test de la verdad», que consistía en medir las ondas, denominadas P300, que emitían su cerebro, todo ello con el fin de conocer el paradero del cadáver de su víctima.

La defensa de Losilla recurrió el auto del TSJA al entender que se había producido, entre otras, la vulneración de los derechos a la tutela judicial efectiva y a un proceso con todas las garantías, así como a la presunción de inocencia.

Además, se recurrió la sentencia ya que la defensa del acusado consideraba que se habían vulnerado varios artículos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Todos estos argumentos fueron desestimados por el Tribunal Supremo, que confirmó el fallo del TSJA.

Antonio Losilla fue considerado culpable por un jurado popular del homicidio de su esposa, Pilar Cebrián, cuyo cuerpo descuartizó para imposibilitar la investigación, según la sentencia que firmó la sala, que le impuso asimismo sendas indemnizaciones de 50.000 euros para cada uno de sus dos hijos.

Tras el juicio, la Audiencia Provincial consideró probado, de acuerdo con el veredicto emitido por el jurado, que Losilla mató a su mujer una vez que esta le anunciara su intención de abandonarlo y un tiempo después de que la mujer hubiera contactado con las redes sociales con otros hombres, tras el deterioro de la relación matrimonial que mantenían.

El acusado conocía estos contactos, ya que sabía las claves que utilizaba la mujer para las redes sociales y en alguna ocasión había seguido a la víctima a escondidas con el fin de conocer lo que sucedía con otro hombre con el que quedaba.

El crimen se produjo cuando la mujer le anunció que quería ir a residir a otra vivienda y le pidiera las joyas.