María Isabel Alastuey sufre una discapacidad física superior al 90% por la lesión medular que sufrió cuando tenía 17 años, víctima de un accidente de tráfico
María Isabel Alastuey sufre una discapacidad física superior al 90% por la lesión medular que sufrió cuando tenía 17 años, víctima de un accidente de tráfico
Sentencia

El Ministerio de Justicia, vencido en los tribunales por una tetrapléjica a la que prohibía opositar a notarías

Un accidente lesionó su médula a los 17 años, se licenció en Derecho con brillantez, opera en Bolsa y ahora se dispone a opositar a registradores y notarías

ZaragozaActualizado:

A sus 50 años y tras cuatro de batalla legal contra el Ministerio de Justicia, la aragonesa María Isabel Alastuey se dispone a presentarse a las oposiciones a registradores y notarías. No lo ha hecho antes porque, hasta ahora, el Ministerio de Justicia no permitía opositar a esas plazas a quienes sufren una tetraplejia, como es el caso de María Isabel Alastuey.

En el año 2016 se topó con el veto rotundo del Ministerio. Cuando solicitó ser admitida como opositora, la Dirección General de los Registros y del Notariado le contestó que no cumplía con la «capacidad funcional de las tareas propias de la escala». Lejos de darse por rendida, en ese momento emprendió una batalla legal que, en apenas tres años, ha logrado romper ese muro que la Administración ha tenido levantado hasta ahora para las personas tetrapléjicas que desearan opositar al cuerpo de notarios o de registradores de la propiedad –el temario es prácticamente idéntico y las oposiciones salen de forma alterna, un año notarías, otro registradores-.

María Isabel Alastuey dice que lo tenía claro: si la tetraplejia no le había impedido licenciarse en Derecho con un expediente lleno de matrículas de honor y sobresalientes, tampoco iba a darse por rendida ante una resolución administrativa que consideraba injusta y discriminatoria.

«No lo he hecho por mí sino por todo el colectivo de lesionados medulares, porque hay muchas personas que se pueden ver en una situación similar a la mía, y hay que derribar esas barreras», explica a ABC. El juzgado de lo contencioso-administrativo número 7 de Madrid le ha dado la razón, después de que la propia Administración –la parte demandada- acabara allanándose a la demanda. «La recurrente posee capacidad intelectual y volitiva plenas, a la vez que las funciones de notario y registrador son exclusivamente intelectuales», indica la sentencia, en la que se destaca igualmente que el trabajo de notario o de registrador de la propiedad puede ser perfectamente ejercido «de manera correcta» aunque se padezca una tetraplejia. María Isabel Alastuey confío su defensa letrada en el despacho madrileño de los abogados Montse Suárez y Pablo Siles.

Incansable luchadora

Esta victoria judicial suma otro episodio en la particular historia de superación de María Isabel Alastuey, natural de Ejea de los Caballeros aunque reside en Zaragoza capital. El 20 de septiembre de 1986, con solo 17 años, un accidente de tráfico la dejó en estado crítico. Viajaba en el coche en el que un grupo de jóvenes volvían de las fiestas de Tauste, localidad próxima a Ejea.

«Sufrí una lesión medular complicadísima», explica. Fue intervenida quirúrgicamente y lograron salvarle la vida. Luego llegó el Centro de Parapléjicos de Toledo, donde tuvo que enfrentarse a un horizonte vital en silla de ruedas, con una discapacidad que supera el 90%.

Cuando sufrió el accidente estaba a punto de comenzar la carrera de Derecho. Y, pese al accidente que le provocó la tetraplejia, siguió adelante con esos planes. Aceptaron su matrícula en la Facultad de Navarra y pronto empezó a brillar entre los alumnos de su promoción. «Recuerdo que mi madre me pasaba las hojas de los libros mientras yo las leía y memorizaba», explica. En aquellos años, las técnicas eran mucho más limitadas que ahora para una persona con tetraplejia. No tenía aplicaciones informáticas que la ayudaran, no podía hacer algo tan elemental como un esquema, no podía ni siquiera abrir un libro por sí misma. Pero su extraordinaria capacidad intelectual suplió las limitaciones físicas. Se licenció entre la reconocida admiración de profesores y compañeros. Todos los exámenes de la carretera de Derecho los tuvo que superar a viva voz, en exámenes orales porque no podía hacerlos escritos. Veinte asignaturas –las dos terceras partes de toda la carrera- las superó con matrículas de honor o sobresalientes.

Especializada en mercados financieros

Nada más obtener la licenciatura empezó a prepararse para registradores y notarías, pero tuvo que dejarlo aparcado porque su padre sufrió una grave afección cardiovascular que fue mermando su salud durante años. Ante el delicado estado de salud de su padre, María Isabel Alastuey tuvo que asumir nuevas responsabilidades familiares. Decidió realizar estudios económicos y especializarse en gestión de patrimonios para administrar los bienes de la familia.

Hoy en día, el día a día de María Isabel Alastuey incluye la gestión de los activos personales, que incluye la cotidiana operación en los mercados bursátiles y financieros desde su propia casa. «Tras una intensísima terapia logré poder teclear con las muñecas», explica. «Además, mi sobrino es ingeniero informático y eso me ha ayudado para trabajar en sistemas informáticos adaptados a la voz».

«No encontrarás en mí tristeza»

Además de su trabajo personal, dedica parte de su tiempo a colaborar activamente en dos asociaciones a través de las que intenta ayudar a los demás desde su experiencia vital. Una es la Asociación Lázarus, dedicada a contribuir a la investigación para el tratamiento de lesiones medulares; y otra es la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinar (Aesleme), que incide también en la concienciación y prevención de accidentes.

A todo ello suma ahora el tiempo que dedica para ultimar la preparación de los temarios de las oposiciones a notarías y registradores de la propiedad. «Estoy decidida a presentarme», asegura. La sentencia que reconoce su derecho a opositar ha llegado cuando ya estaban convocadas las oposiciones a notarías para el presente año, así que, como a estas ya no le va a dar tiempo a concurrir, sopesa presentarse el próximo año, que tocan oposiciones a registradores de la propiedad. «Y si no, en el año 2021 ó en el 2022…», indica con un optimismo vital del que presume. «No encontrarás en mí tristeza. Me gusta decir que soy felizplégica. Soy luchadora y creo que lloro menos que la media», confiesa.