Sede de la Liga Nacional contra el Cáncer Infantil (Linceci), desde cuyo «call center» se recaudaba dinero destinado supuestamente a ayudar a cientos de afectados - Fabián Simón
Sucesos

Un entramado de empresas desviaba fondos donados para el cáncer infantil en Zaragoza

El líder de la multimillonaria estafa se puso un sueldo de 15.000 euros al mes, y 5.000 a su mujer, por gestionar una red «benéfica» tejida para lucrarse

Zaragoza Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Tejieron una red de sociedades para desviar los fondos que recaudaban bajo la excusa de ayudar a los niños con cáncer y al Tercer Mundo. Y, mientras se lucraban con esa estafa, además cobraban sueldos disparatados en concepto de «dirección» y «gestión administrativa». Fue el mecanismo organizativo que desplegó el matrimonio de Zaragoza que, según la policía, ha estado al frente de la falsa asociación benéfica contra el cáncer infantil que ha sido desmantelada. Según desvelaron ayer los responsables de la investigación policial, el marido cobraba unos 15.000 euros al mes de sueldo, en concepto de director, y unos 5.000 mensuales su mujer, por tareas de «gestión». El marido sigue en prisión, mientras que su esposa ha quedado en libertad con cargos. Junto a ellos se detuvo a otras tres personas, de las que dos están también en libertad con cargos y otro, un individuo de origen peruano, se encuentra en prisión provisional. A todos ellos se les imputan los delitos de estafa, blanqueo de capitales y organización criminal.

Piso en la playa y la montaña

Los investigadores consideran que ese matrimonio era el cabecilla de un entramado con el que, en cinco años, lograron manejar 5,5 millones de euros. Con ello se hicieron con un abultado patrimonio que incluye un apartamento en la playa, un chalé en la montaña, un piso en Zaragoza, diez vehículos –cuatro de ellos de alta gama– y varias cuentas bancarias. Todos esos bienes han sido bloqueados por orden del juzgado de Instrucción número 2 de Zaragoza, que lleva el caso.

El caso se conoció el pasado sábado, cuando se hicieron públicas las detenciones. Pero la investigación sigue abierta y no se descartan nuevos arrestos, según indicaron ayer los responsables de esta investigación policial que arrancó en julio de 2018, tras una denuncia que presentó ante la Fiscalía la Asociación de Padres de Niños Oncológicos de Aragón (Aspanoa), al tener fundadas sospechas de que había una entidad que podía estar utilizando el cáncer infantil como coartada para hacer negocio.

Tras meses de investigaciones, esas sospechas se vieron confirmadas. La entidad dedicada a esas actividades fraudulentas se autodenominó Liga Nacional contra el Cáncer Infantil (Linceci). Además, el entramado también recaudaba fondos para supuestas ayudas de emergencia a países del Tercer Mundo.

«Exportaron» el fraude

La investigación ha sido desarrollada por agentes especializados en blanqueo y contra el crimen organizado, que se han encargado de desentrañar la maraña societaria que habían tejido los cabecillas de esta organización y de escudriñar en el recorrido que seguían los fondos de los que se lucraban. En esa red de seis empresas colocaron también a testaferros. Fue un entramado de sociedades ideado, según los investigadores, para mover el dinero, entorpecer su seguimiento, blanquear los fondos y poder lucrarse personalmente de las cantidades que recaudaban.

El «call-center» que los cabecillas dirigían en Zaragoza para recaudar fondos
El «call-center» que los cabecillas dirigían en Zaragoza para recaudar fondos - F. Simón

La Policía Nacional descubrió también que los estafadores habían «exportado» su estructura a Perú. Allí habían desviado 300.000 euros para poner en marcha un call-center, como el que tenían en Zaragoza y que era el núcleo de la organización. En Zaragoza, ese centro tiene actualmente una plantilla de 40 trabajadores que, según ha subrayado la Policía, no conocían el fraude que habían montado los cabecillas de esa organización.

Según la Policía, de ese entramado societario de seis empresas, han hallado pruebas de que cinco participaban de lleno en los manejos ilícitos de fondos, y se investiga a una sexta porque creen que también intervenía en esas mismas prácticas.

Los responsables de la investigación han desvelado que la organización dedicaba a fines benéficos «una parte ínfima» de lo que recaudaba, y no con el ánimo real de ayudar sino como «coartada» para darse publicidad y mantener así la maquinaria de recaudación que habían montado. Los fondos los obtenían mediante donativos directos y con la venta de productos supuestamente solidarios. A ello se dedicaba su centro de marketing telefónico. Además también solían organizar eventos en los que implicaban a terceros, a los que convencían para que les ayudaran de buena fe.