Agentes de la UCO de la Guardia Civil y de Europol, ante un cajero de bitcoins intervenido en una de las empresas que formaban parte de esta red de blanqueo
Agentes de la UCO de la Guardia Civil y de Europol, ante un cajero de bitcoins intervenido en una de las empresas que formaban parte de esta red de blanqueo
Sucesos

La Guardia Civil desarticula una red criminal de bitcoins que lavó más de 9 millones de euros

La operación ha sido dirigida desde Zaragoza y se ha saldado con 16 imputados y nueve empresas intervenidas

R. P.
ZaragozaActualizado:

La Guadia Civil ha desarticulado una red criminal dedicada al blanqueo de dinero mediante criptomoneda, que lavó más de nueve millones de euros procedentes en su mayor parte del narcotráfico con la compraventa de bitcoins. La operación, que ha sido dirigida desde Zaragoza, se ha saldado con 16 imputados y nueve empresas intervenidas en Madrid.

La Europol ha colaborado con la Guardia Civil en estas investigaciones que, a su vez, han sido continuación de otra operación previa que se llevó a cabo hace más de un año y que se inició tras una alerta cursada por las autoridades colombianas. En aquel momento advirtieron de la presencia en Zaragoza de varias personas pertenecientes a un clan colombiano del narcotráfico, que se sospechaba que estaban realizando actividades de blanqueo de capitales desde la capital aragonesa.

Aquella primera operación, denominada «Gatuzo», culminó en julio del año pasado y permitió la detención de 23 personas. Además, puso sobre la pista de otras ramificaciones de la misma red de blanqueo, que son las que se han destapado ahora y que han sumado otros 16 imputados, ocho de los cuales quedaron detenidos y el resto en libertad, pero acusados por su participación en esta banda. Todas las detenciones fueron practicadas en Madrid, donde también estaban afincadas las entidades jurídicas intervenidas gracias a esta operación impulsada y dirigida desde Zaragoza.

La UCO y los agentes de la Comandancia de la Guardia Civil de Zaragoza que han llevado a cabo estas investigaciones han trabajado bajo la coordinación del juzgado de Instrucción número 2 de la capital aragonesa, que se encarga de las diligencias. Además, han colaborado analistas y expertos de la denominada «oficina móvil» de Europol.

Fuentes de la Guardia Civil han indicado que se ha logrado rastrear e identificar el movimiento de más de nueve millones de euros que fueron blanqueados por esta organización, a cuyos miembros les han intervenido 11 vehículos, 16.800 euros en metálico y casi 200 plantas de marihuana que fueron encontradas en el domicilio de uno de los detenidos.

Esta operación, denominada «operación Kampuzo», ha destapado una red de empresas que fue creada precisamente para encubrir y dar cobertura a las operaciones de blanqueo de capitales. En una de esas empresas se han incautado de dos cajeros automáticos de criptomoneda, los dos primeros que se han intervenido físicamente en Europa, según han indicado las mismas fuentes. Bajo la tapadera de la compra-venta de equipos informáticos, estas empresa operaba en realidad para recaudar dinero en efectivo e introducirlo en el circuito de blanqueo de capitales articulado por esta red de la que formaban parte también otras ocho personas jurídicas.

Los agentes también han intervenido cuatro «billeteras frías» y más de 20 monederos electrónicos en los que se ha logrado identificar el movimiento de más de nueve millones de euros.

Además de la compraventa de bitcoins (moneda virtual), los investigadores han detectado otras formas de blanqueo utilziadas por la organización. Entre ellas, la recogida personal de dinero en efectivo por parte de recaudadores, fondos que luego eran ingresados en cuentas bancarias controladas por la organización y que eran sometidos a un circuito de movimientos de capitales que dificultaban su control y rastreo. También realizaban grandes transferencias de dinero a cuentas bancairias de sociedades de la propia organización cimrinal, fondos que procedían de terceras empresas controladas por otros grupos criminales y que eran rápidamente trasladados al extranjero con complejas redes que incluían la compraventa de bictoins.

La banda también contaba en España con testaferros de los que se servía para el movimiento de fondos. Además, disponía de negocios afincados en la ciudad colombiana de Cúcuta, que eran utilzados como uno de los eslabones decisivos para la captación del dinero que movía esta red.